La Secretaría de Ambiente investiga una importante mortandad registrada en sectores cordilleranos de Calingasta. La falta de alimento provocada por la acumulación de nieve aparece como la principal causa, mientras preparan medidas de asistencia para los animales que lograron sobrevivir.
Las intensas nevadas que se registraron durante los últimos temporales en la cordillera de San Juan provocaron una situación crítica para la fauna silvestre y dejaron, según las primeras estimaciones oficiales, entre 200 y 300 guanacos muertos en sectores de difícil acceso del departamento Calingasta.
La Secretaría de Ambiente provincial inició un relevamiento para determinar con precisión qué ocurrió y tomó muestras de los ejemplares encontrados, cuyos análisis de laboratorio permitirán descartar otras posibles causas de la mortandad. Sin embargo, los primeros indicios recogidos por los técnicos apuntan directamente a las consecuencias del fenómeno climático.
Ezequiel Simón, director de Conservación de la Secretaría de Ambiente, explicó en Radio Sarmiento que el problema no estaría relacionado directamente con las bajas temperaturas, sino con la imposibilidad de los animales de acceder a las pasturas debido a la enorme acumulación de nieve.
La cobertura de los terrenos de pastoreo habría dejado a los guanacos sin posibilidades de desplazarse hacia sectores más bajos en busca de alimento. El aislamiento genera un progresivo deterioro físico, debido al consumo de las reservas de energía, hasta desembocar en la muerte por falta de alimento.
Los primeros recorridos realizados por guardia ambientales y personal técnico se concentraron en sectores accesibles de Calingasta, especialmente en caminos de servidumbre vinculados al proyecto Pachón. Allí fueron encontrados aproximadamente 30 animales muertos. No obstante, las autoridades consideran que esa cifra representa apenas una parte del impacto total.
De acuerdo con las estimaciones realizadas a partir de la extensión de las poblaciones existentes en la cordillera y de las zonas que todavía permanecen bloqueadas por la nieve, la cantidad de ejemplares muertos podría ubicarse entre 200 y 300.
Además de los animales encontrados sin vida, los equipos que participaron de los relevamientos observaron guanacos que lograron sobrevivir, aunque presentan un marcado deterioro físico y evidentes signos de desnutrición.
Por el momento, la situación no se habría replicado en Iglesia. Desde Ambiente señalaron que no fueron detectados guanacos muertos en ese departamento, aunque admitieron que todavía no puede descartarse que existan situaciones similares en otros sectores elevados de la provincia que permanecen sin posibilidad de acceso.
Un fenómeno que ya tiene antecedentes en San Juan
La mortandad de guanacos vinculada a temporales de nieve no constituye un hecho inédito para la provincia. Según recordó Simón, episodios de características similares se produjeron en 1984 y 1997, con importantes consecuencias para las poblaciones de estos animales, especialmente en sectores de la Reserva San Guillermo.
Aunque actualmente las poblaciones de guanacos de San Juan son consideradas estables y no atraviesan un escenario de peligro inmediato de extinción, desde la Secretaría de Ambiente reconocen que eventos climáticos extremos como el actual pueden provocar un impacto demográfico significativo.
Por ese motivo, una vez finalizado el invierno se prevé realizar un relevamiento poblacional para conocer con mayor precisión las consecuencias de las nevadas y determinar qué condiciones presentan las poblaciones que permanecieron en la cordillera.
Preparan asistencia para los ejemplares que sobrevivieron
Frente al debilitamiento de los animales que permanecen en las zonas afectadas, Ambiente trabaja en un operativo destinado a garantizarles alimento y reducir el riesgo de nuevas muertes.
La primera etapa contempla el traslado de fardos de pasto durante la próxima semana hacia aquellos sectores de Calingasta a los que sea posible llegar por vía terrestre.
Para las áreas que continúan aisladas por la nieve y donde los vehículos no pueden ingresar, se analiza recurrir a medios aéreos. En ese sentido, la provincia estudia la posibilidad de coordinar vuelos en helicóptero para llevar asistencia a los puntos más inaccesibles, utilizando una metodología que ya fue aplicada en anteriores emergencias climáticas.
Desde el organismo también explicaron que anticiparse a este tipo de episodios resulta complejo. La posibilidad de distribuir alimento antes de una gran nevada depende de pronósticos que no siempre permiten determinar con precisión cuáles serán los sectores donde se acumulará mayor cantidad de nieve.
A esto se suma otra dificultad: capturar y trasladar guanacos puede generar un nivel de estrés considerable en los animales silvestres. Por esa razón, una intervención de ese tipo podría terminar provocando un daño mayor que el propio fenómeno climático.
Mientras continúan los análisis de las muestras obtenidas y se amplían los relevamientos en la cordillera, la prioridad de las autoridades está puesta ahora en asistir a los ejemplares que permanecen con vida y en determinar la verdadera dimensión de la mortandad provocada por las nevadas.






