Luis Ismael y Mariela Pallero, directores del ballet, obtuvieron la clasificación tras brillar en el certamen provincial de Valle Fértil. En una emotiva entrevista en Veta Stream, el streaming de DIARO REVOLUCIÓN, repasaron los logros del grupo, el esfuerzo para solventar los viajes y su historia de amor, que nació unida por la danza.
El departamento de Valle Fértil fue sede del Campeonato Provincial de Malambo Femenino, certamen que define a la delegación sanjuanina que viajará al Campeonato Nacional en la provincia de Córdoba. Allí, el ballet calingastino «Añoranzas de Mi Tierra» brilló en el escenario y sus fundadores, Luis y Mariela, se consagraron para representar a la provincia en el rubro Pareja Tradicional (Categoría Adulto).
A menos de un mes de la gran cita nacional, que tendrá lugar a principios de octubre, los protagonistas visitaron nuestro estudio para compartir sus sensaciones, el esfuerzo que hay detrás de cada viaje y cómo la danza formó la familia que hoy los acompaña.
¿Qué balance hacen de lo vivido en Valle Fértil y qué significa esta clasificación?
Luis Ismael (LI): Tuvimos la gracia de poder ser nuevamente representantes en el rubro pareja tradicional, en la categoría adulto. Tenemos otra vez el honor de representar a nuestro departamento de Calingasta y a nuestra provincia de San Juan en el Campeonato Nacional del Malambo Femenino en Tanti, provincia de Córdoba. La vara está muy alta y tener esa hermosa responsabilidad de dejarlo todo arriba del escenario, pensando en un departamento entero que te va a estar mirando, es algo que da mucha alegría.
Mariela Pallero (MP): Estuvo muy lindo el certamen. En varias categorías trajimos también premios y terceros lugares: en conjunto estilizado femenino menor que es un rubro nuevo para nosotros, pareja tradicional infantil, conjunto tradicional adulto y conjunto tradicional menor. Hizo bastante frío, pero ahí estábamos con todas nuestras ganas y el apoyo de las familias.
Sostener una institución y viajar con tantos chicos no es fácil económicamente. ¿Qué tipo de trabajo hacen para poder recaudar fondos?
MP: No es fácil. Nosotros con los papás hacemos empanadas, loterías familiares, pasteles… lo que se pueda. Gracias a Dios, los comercios locales colaboran mucho con premios para el bingo o insumos para cocinar. De a poquito vamos recaudando. A veces no alcanza para solventar todo lo que se gasta y los papás, o nosotros mismos, terminamos sacando de nuestro bolsillo, pero lo hacemos porque amamos realmente lo que hacemos.
En las redes sociales siempre reciben un apoyo masivo cada vez que compiten. ¿Cómo manejan esa expectativa al momento de subir al escenario sabiendo que todo Calingasta los está mirando?
LI: Por ahí tratamos de no pensar tanto en toda la gente en ese momento, porque si uno se pone a pensar, la presión es muy grande y los nervios también. Tratamos de concentrarnos en dejar bien plasmado el trabajo que estamos preparando. Pero una vez que bajamos del escenario y vemos la cantidad interminable de mensajes de la familia, amigos y gente de Calingasta, es un aliento enorme. Nosotros no nos cargamos la mochila de San Juan, nosotros nos cargamos la mochila de Calingasta; buscamos dejar siempre a nuestro departamento en lo más alto.
Y ese cariño se evidenció el año pasado, cuando llegaron de Córdoba y el pueblo los recibió bailando en la Avenida Argentina…
MP: Sí, eso fue el año pasado y no nos esperábamos esa recepción. Veníamos en el viaje desde Tanti a San Juan pensando en cómo recibirían a otros bailarines y, cuando llegamos, superó lo que pensábamos. Ver a los chicos ahí para darnos esa sorpresa fue muy emocionante. A mí me pasa que me subo a un escenario y no puedo evitar emocionarme, saber que la gente nos mira y tener esa presión de darlo todo.
Yéndonos un poco a su historia personal, ¿En qué momento de su vida apareció la danza y cómo nació el ballet «Añoranzas de Mi Tierra»?
LI: Nosotros nos conocimos bailando en la provincia de San Luis en el 2004 o 2005. Bailábamos en el ballet «Despertar». Nos presentó una amiga en común y ahí inició nuestra historia juntos, en el baile y en la vida. Luego nos vinimos a Calingasta por temas de trabajo y nunca tuvimos la idea de armar una academia.
MP: Pero en el 2014 dijimos: «¿Qué tal si empezamos a bailar de nuevo?». Empezamos en el patio de la casa de mi papá como un ballet familiar, bailando con mi sobrino y mi hermana. De repente, se acercó un niño, luego otro, y de a poco se fue agrandando hasta conformar esta «Familia de Añoranzas». Hoy tenemos pequeños, padres, tíos, hermanos… somos una verdadera familia unida por la danza.
Al ver esas fotos de los inicios se les deben venir millones de recuerdos a la mente, ¿no?
LI: Así es, siempre digo que hay que pensar en grande, no en pequeño, porque de esa forma vamos a crecer. Tenemos muchos recuerdos compartidos. La otra vuelta nos pusimos a ver videos y fotos de los inicios del ballet; los bailarines eran tan chiquitos y hoy algunos ya comparten el salón de ensayo y dan clases con nosotros. Ojalá sigamos recopilando más recuerdos. Vivimos cada día a full, tratamos de no guardarnos nada y dejarles lo mejor a los chicos y a toda la familia de Añoranzas. Buscamos que nuestras experiencias, arriba y fuera del escenario, les sirvan como lección de vida para que no cometan los errores que nosotros pudimos haber cometido con los años. La idea es siempre aconsejarlos y disfrutar de esta etapa que estamos viviendo.
Se nota que lo disfrutan más allá del inmenso desafío que tienen por delante. Para la gente que los va a seguir a través de YouTube o las redes, ¿De qué se trata este certamen y con qué tipo de presentaciones se van a encontrar?
MP: Van a encontrarse con todos los rubros en diferentes categorías. Hay pareja tradicional infantil, pareja estilizada, malambo infantil femenino, y competencias de malambo en todas las categorías hasta llegar a la aspirante a campeona. También se presentan conjuntos estilizados y tradicionales (menores, juveniles, mayores y adultos), conjuntos de malambo femenino y masculino. Es un certamen bastante extenso, por eso dura tantos días.
¿Todo lo que se ve es malambo?
LI: No, es malambo y danza. Lo que más se pondera y se evidencia en este certamen es que la mujer no es solamente un partenaire (acompañante) del varón en la danza, sino que es una protagonista fundamental. Hace muchos años el malambo femenino era apenas un rubro más dentro de los festivales, hasta que un día el organizador dijo: «No queremos que sea más un rubro, queremos que sea un campeonato». El objetivo fue que la mujer tenga su relevancia y protagonismo dentro de la danza. Así nació el Campeonato Nacional de Malambo Femenino, y hoy considero que está a un nivel altísimo.
Pensando en la competencia en Córdoba, ¿Cómo es la dinámica del certamen? ¿De qué depende que pasen a la final?
MP: En nuestra primera pasada tenemos que darlo todo, porque de eso depende ir a la final, que se disputa el día domingo. No sabemos qué día exacto nos va a tocar hacer esa primera actuación, pero tenemos que esperar hasta el sábado a la noche, que es cuando se arma la lista definitiva de los finalistas. Así que el domingo nos levantamos recién sabiendo si vamos a bailar o no. Es una expectativa inmensa, ya que a veces el jurado decide que pasen a la final cuatro parejas, y a veces tres.
LI: Es una presión y una emoción a flor de piel. La vez anterior tuvimos el privilegio de pasar entre esas tres parejas finalistas. Recuerdo que nos habíamos acostado muy tarde y, a las seis de la mañana, nos llama por teléfono el delegado y nos dice: «¡Profes, a preparar la pareja para las finales que esta noche bailan!». Nosotros recién nos estábamos despertando y no sabíamos ni para dónde arrancar con semejante notición. Imaginate cómo te despertás. Ahora vamos a pasar por lo mismo otra vez, con todos los nervios de dar lo mejor en esa primera pasada.
Ya en la parte final de la charla, y pensando en el corto plazo, ¿Qué proyectos tiene como objetivo inmediato «Añoranzas de Mi Tierra»?
MP: Lo más inmediato viene de la mano del último fondo concursable de Glencore Pachón, en el cual nos inscribimos y tuvimos el privilegio de salir beneficiados. Es un proyecto de equipamiento con el que vamos a comprar freezers y otras cosas que nos hacen falta para trabajar en los eventos, pero fundamentalmente adquiriremos máquinas de coser. Tenemos la idea, junto con los papás, de aprender a confeccionar nuestros propios trajes. Gracias a Dios tenemos a nuestra modista, la señora Gladys Vidal, que desde que comenzamos con el ballet nos confecciona la ropa. Es una genia a la que le quiero agradecer mucho, porque siempre está predispuesta a pesar de que a veces le pedimos los trajes a contrarreloj. Un día ella misma nos propuso realizar un curso de corte y confección para que nosotros podamos hacer la vestimenta, y de ahí nació este proyecto que pronto, cuando tengamos la maquinaria, pondremos en marcha.
Para concluir de la mejor manera, nos gustaría que le dejen un mensaje final a toda la gente de Calingasta que los está mirando.
LI: Nuestro mensaje siempre es que sin esfuerzo no se logra nada; hay que esforzarse y soñar en grande. Todo lo que uno pretende o intenta conseguir, tarde o temprano llega. Nosotros estuvimos muchos años esperando; era un sueño para nosotros participar en escenarios nacionales y poder representar a nuestro querido Calingasta, mostrar nuestro trabajo y nuestro ballet. Hoy se nos está dando y ese sueño se está empezando a cumplir de a poquito. Por eso mi mensaje es: sigan intentando, sigan esforzándose, que la recompensa llega.
MP: Totalmente, todo nace de un sueño, de lo que a uno le gusta y anhela. Muchas veces dicen que «de los sueños se vive», y es verdad, porque si uno lo sueña, se lo propone, y no se queda de brazos cruzados, lo logra. Hay que seguir yendo para adelante porque con esfuerzo todo fruto llega. También quiero pedirles que sigamos trabajando por los niños, que son los que vienen detrás nuestro y son nuestro futuro. Luchemos para que nuestra cultura no se pierda, porque últimamente es algo que se está dejando de lado. Sigamos mostrando lo nuestro y apoyando nuestras raíces.












