La UFI ANIVI registró un fuerte incremento de los casos y ya son más de diez los adultos detenidos por este tipo de delitos. Los principales riesgos aparecen en juegos online y redes sociales, con chicos de entre 9 y 13 años como grupo especialmente vulnerable.
El crecimiento del grooming encendió las alarmas en San Juan. De acuerdo con los datos aportados por el ayudante fiscal de la UFI ANIVI, Federico Pereyra, en LV5 Radio Sarmiento, las investigaciones relacionadas con este tipo de delitos aumentaron un 250%, mientras que más de diez adultos fueron detenidos durante los últimos procedimientos vinculados con la captación de menores a través de internet.
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es el modo en que se inicia el contacto. Los juegos online se transformaron en uno de los principales espacios utilizados para acercarse a niños y adolescentes. Plataformas como Roblox, Fortnite y Minecraft cuentan con sistemas de chat que pueden ser utilizados para establecer conversaciones y, posteriormente, trasladarlas hacia aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram.
Según explicó Pereyra, la franja etaria que concentra la mayor preocupación es la que va de los 9 a los 13 años, con especial incidencia entre los 11 y 12. En algunos de los expedientes analizados se detectó el envío de fotografías y videos de contenido sexual, además de conversaciones sexualizadas y pedidos de material íntimo, conductas que pueden quedar comprendidas dentro de lo establecido por el artículo 131 del Código Penal.
El proceso de captación suele desarrollarse progresivamente. Los investigadores describen situaciones en las que el adulto utiliza una identidad falsa para presentarse como alguien de una edad similar a la víctima. A partir de allí intenta construir confianza, generar un vínculo de amistad o seducción y, posteriormente, conseguir imágenes, videos o conversaciones íntimas. Una vez que obtiene ese material, puede recurrir a amenazas o extorsiones para mantener el control sobre el menor.
La investigación de estos casos también demanda herramientas tecnológicas específicas. El área informática de ANIVI interviene en los expedientes más complejos y permite avanzar en la identificación de sospechosos incluso cuando se encuentran fuera de San Juan.
Del total de adultos detenidos, aproximadamente el 25% serían sanjuaninos. El resto corresponde a personas identificadas en otras provincias, principalmente Buenos Aires y Córdoba. Para los investigadores, cuando el sospechoso reside en San Juan existe además un factor de riesgo adicional, debido a la posibilidad de que el vínculo virtual pueda trasladarse a un encuentro presencial con el menor.
El escenario general de exposición digital también aporta datos que generan preocupación. Según las cifras difundidas por Pereyra, seis de cada diez chicos de entre 9 y 17 años mantienen conversaciones con desconocidos a través de plataformas digitales. Además, uno de cada cuatro menores afirmó haber recibido pedidos de fotografías, videos o contenido íntimo por parte de personas que no conocía.
A esto se suma que cuatro de cada diez niños tienen acceso a un teléfono antes de cumplir los 9 años y que el 60% permanece conectado durante al menos siete horas diarias. Desde la Fiscalía también señalaron que el uso de dispositivos digitales aumentó un 300% después de la pandemia, ampliando las posibilidades de interacción entre adultos y menores.
Ante este panorama, desde la Justicia remarcan que la prevención y el acompañamiento familiar son herramientas centrales. Pereyra recomendó que los adultos no reaccionen con castigos o retos cuando un menor relata una situación problemática ocurrida en internet, ya que una respuesta de ese tipo podría llevarlo a dejar de contar lo sucedido y dificultar la intervención.
El funcionario también destacó la necesidad de utilizar controles parentales y fortalecer la educación digital desde edades tempranas. La advertencia apunta a que los riesgos pueden comenzar en una conversación aparentemente inocente y avanzar hacia pedidos de contenido íntimo, amenazas, extorsiones o exposición de material privado.
Desde la UFI ANIVI consideran que el incremento de las investigaciones refleja un fenómeno que requiere atención permanente y una mayor participación de las familias para detectar señales de alerta antes de que la situación llegue a convertirse en un delito consumado.





