Un empresario del sector puso el foco en la necesidad de reforzar las medidas de prevención en gimnasios, clubes y canchas. Planteó que, además de las habilitaciones, debería exigirse personal capacitado y equipos para responder ante emergencias cardíacas.
La seguridad en los espacios destinados a la práctica deportiva volvió a generar preocupación en San Juan, especialmente ante la posibilidad de que una persona sufra una emergencia cardíaca mientras realiza actividad física. Desde el sector privado plantearon la necesidad de incorporar mayores medidas preventivas y establecer nuevas exigencias para los establecimientos.
Jorge Olivero, empresario vinculado a la administración de una cancha de fútbol, explicó en Radio Sarmiento que los establecimientos deportivos deben cumplir actualmente con distintos requisitos para poder funcionar. Entre ellos se encuentran la habilitación municipal y comercial, controles relacionados con las instalaciones eléctricas, infraestructura, condiciones de habitabilidad, factibilidad, Salud Pública y Bomberos.
También señaló que las canchas deben contar con un seguro de responsabilidad civil y disponer de cobertura de ambulancia durante las 24 horas. Sin embargo, consideró que existe un aspecto de la prevención que todavía no está contemplado como una obligación general: contar con personas capacitadas para actuar ante una emergencia médica.
Según explicó, en su propio establecimiento algunos profesores tienen conocimientos de reanimación cardiopulmonar, aunque esa preparación depende actualmente de la decisión de cada institución. Para Olivero, esto representa una falencia si se tiene en cuenta la cantidad de personas que circulan diariamente por clubes, canchas y otros espacios deportivos.
En ese contexto, destacó la importancia de incorporar desfibriladores externos automáticos, dispositivos que pueden resultar determinantes frente a un paro cardíaco. Si bien reconoció que el costo de estos equipos puede ser elevado y estimó que los modelos más accesibles rondan los $2,5 millones, sostuvo que se trata de una inversión directamente relacionada con la posibilidad de salvar una vida.
El empresario también señaló que algunos grandes escenarios deportivos de la provincia ya disponen de estos dispositivos, aunque consideró necesario ampliar su presencia a otras instituciones. La propuesta, según explicó, debería alcanzar no solamente a las canchas de fútbol, sino también a espacios donde se practican básquet, vóley, futsal y otras disciplinas.
Otro de los puntos planteados está relacionado con la capacitación de profesores y responsables de las instituciones. La intención es que quienes trabajan diariamente con niños, adolescentes y adultos puedan reconocer rápidamente una situación de emergencia y actuar hasta la llegada de asistencia médica.
Olivero sostuvo además que el debate debería involucrar tanto a establecimientos privados como a clubes, uniones vecinales e instituciones deportivas públicas. En ese sentido, reclamó que legisladores y autoridades analicen la posibilidad de establecer una normativa que eleve los estándares de seguridad.
La preocupación no se limita a las emergencias cardíacas. También cuestionó las condiciones de infraestructura que pueden encontrarse en algunos espacios deportivos, mencionando problemas vinculados con instalaciones eléctricas, sanitarios y estructuras como los arcos de fútbol, cuya falta de seguridad puede generar accidentes graves.
El planteo apunta, en definitiva, a fortalecer la prevención y evitar que las medidas de seguridad se incorporen recién después de que ocurra una tragedia. La propuesta es que la capacitación y la disponibilidad de elementos de emergencia formen parte de una política integral de seguridad para quienes practican deportes en la provincia.




