El titular de la UFI Delitos Especiales, Adolfo Díaz, calificó la declaración de Carlos Rivero como “una historia inventada y sin sentido”. Reveló detalles escalofriantes: el cuerpo permaneció más de 12 horas en la vivienda, la víctima sufrió 10 heridas de arma blanca con signos de defensa y el acusado fingió un intento de suicidio mientras intentaba limpiar la escena.
El avance en la investigación por el femicidio de Camila Vecchiarello, la aspirante a gendarme hallada sin vida en la localidad de Barreal, sumó un testimonio clave para comprender el estado de la causa y la estrategia acusatoria. En entrevista a LV5 Radio Sarmiento, el doctor Adolfo Díaz, fiscal a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) Delitos Especiales, repasó de manera exhaustiva los elementos probatorios que desbaratan la coartada formulada por el imputado, Carlos Rivero, y ratificó la hipótesis definitiva de la Fiscalía.
La reacción ante la declaración del imputado: «Intentó armar una situación muy lejos de la realidad»
El fiscal comenzó señalando que causó cierta sorpresa la decisión de Rivero de prestar declaración durante la audiencia:
«Nos sorprendió más el que haya declarado. Por lo general, los imputados no declaran. Es un derecho constitucional que les asiste y no implica una presunción en su contra, pero cuando declaran, uno entiende que es para aclarar un hecho.»
Sin embargo, Díaz contrapuso de inmediato las palabras del acusado con las pruebas recolectadas en la escena del crimen:
«Lo único que hizo fue intentar reacomodar, fingir o armar en el momento una situación que está muy, pero muy lejos de la realidad. Cada palabra que dice se contradice con la postura fáctica y con las cosas que encontramos en el lugar.»
La mentira de la «autoagresión»: 10 heridas cortopunzantes y lesiones defensivas
Durante su indagatoria, el imputado habría sugerido que las lesiones de la víctima se produjeron de manera accidental o autoinfligida al caer al suelo sobre un cuchillo. El fiscal Díaz fue categórico en desacreditar ese relato:
Inconsistencia del arma utilizada: «No es solamente decir ‘tenía un cuchillo y se lo clavó cuando cayó al piso’. Hay que sacar los detalles del cuchillo: el grosor de la hoja, si es lisa o si tiene cerrucho, como en este caso. Al cotejar eso con las heridas, podemos asegurar que no condice con la versión de él.»
Diferencia abismal en la cantidad de heridas: «Él hace referencia a solamente dos puñaladas. Sin embargo, la autopsia reveló 10 heridas cortopunzantes. El resto de las heridas no las menciona.»
Heridas defensivas en las manos: «Tiene heridas en el dedo meñique de la mano izquierda, heridas de defensa hechas sobre la parte interna de la mano. Cuando uno recibe un ataque, lo primero que hace es intentar colocar las manos en forma de protección.»
Secuencia del ataque y causa de muerte: «Todas las heridas están alrededor del rostro y cuello. Primero fueron hacia la cara —esas no fueron las mortales—, lo que significa que ella tuvo tiempo de defenderse mientras él asestaba los puntazos. Las mortales están a los costados del cuello, penetrando hasta la tráquea y provocando el sangrado interno. Camila muere desangrada.»
Doce horas con el cadáver, limpieza de la escena y llamadas paralelas
Uno de los tramos más estremecedores de la exposición del fiscal refirió al comportamiento del agresor tras consumar el crimen:
Horario del crimen: Vecinos (entre ellos un compañero de la fuerza) escucharon gritos y una fuerte discusión alrededor de las 1:30 a.m. La data de muerte arrojada por la autopsia coincide plenamente con ese horario.
Permanencia en la vivienda: El cadáver permaneció más de 12 horas dentro de la residencia.
Manipulación del cuerpo e intento de encubrimiento: Rivero arrastró el cuerpo de Camila desde un pasillo hacia una habitación, cubriéndolo con una frazada o cubrecama gris.
Limpieza de rastros: Se hallaron toallas y repasadores con sangre, así como un lavarropas con agua oscura (presumiblemente agua con sangre) y prendas en proceso de lavado.
Ausencia de sangre en su ropa: Pese a aducir que intentó auxiliarla o suicidarse, la vestimenta que llevaba puesta al ser hallado no presentaba manchas hemáticas, confirmando que se había bañado e higienizado.
Comunicaciones secretas: Durante la mañana posterior al hecho (alrededor de las 11:30 a.m.), con el cuerpo aún en la casa, se comunicó con su expareja y redactó una carta pidiendo perdón a su familia y a la de la víctima «por lo que hizo y por lo que iba a hacer».
Imputable y consciente de sus actos: «Él mismo dijo ‘no estoy loco’»
Ante los trascendidos sobre un posible intento de la defensa de alegar una alteración psíquica o desequilibrio mental para inimputabilizar al acusado, Díaz desestimó drásticamente esa vía:
«Queda descartado que tenga un desequilibrio mental. Él mismo en su declaración manifestó: ‘Yo no estoy loco’. Por lo tanto, él mismo acredita que está consciente.»
Además, detalló los controles médicos realizados antes de la audiencia: «Antes de la audiencia se lo aborda desde lo psiquiátrico y profesional para ver si entiende el proceso que enfrenta y la criminalidad del acto. El profesional determinó que comprende perfectamente la realidad y puede estar en juicio. Esa hipótesis está totalmente descartada.»
Respecto a un supuesto intento de suicidio alegado por Rivero: «Manifestó que intentó quitarse la vida, pero las marcas en el cuello eran simples lesiones superficiales a la altura de la piel. Además, fue dado de alta e inmediatamente trasladado a la Central de Policía; en ningún momento requirió asistencia médica intensiva. Si las heridas hubiesen sido de gravedad, no estaría inmediatamente a disposición de la Justicia.»
Sobre la hipótesis de embarazo y la calificación legal
Consultado sobre el estado de gravidez de Camila Vecchiarello revelado en los estudios forenses, el fiscal explicó:
«A través de un análisis de orina (subunidad beta) se constató que estaba embarazada, aunque aún no se ha determinado el tiempo de gestación. Respecto a la calificación, no agrava la pena de forma directa en el encuadre penal, pero por supuesto es un condimento importante a la hora de evaluar la sanción.»
Sin embargo, remarcó que la acusación principal ya contempla la máxima escala del Código Penal argentino:
«Desde la Fiscalía tenemos una tesis de la que no nos vamos a mover: es Femicidio. Vamos a ir por la condena del Artículo 80, inciso 1° (agravado por el vínculo/cónyuge) e inciso 11° (violencia de género). Son los delitos más severamente castigados, con la pena más alta del Código Penal. Vamos por la pena de prisión perpetua.»
Plazos de la investigación y convicción fiscal
Finalmente, Adolfo Díaz adelantó que, si bien la Investigación Penal Preparatoria (IPP) cuenta con un plazo formal de un año, la abundante acumulación de elementos probatorios permitirá acelerar los tiempos procesales:
«Si bien tenemos un año de tiempo para investigar, probablemente terminemos solicitando la elevación a juicio mucho antes. Tenemos la firme convicción de que, con todas las pruebas recolectadas y los informes que estamos esperando (analíticas de sangre y peritajes), vamos por el camino correcto.»






