Innovación y Desarrollo: la comisión de la Cámara Minera para continuar potenciando la cadena de valor sanjuanina

La minería sanjuanina busca posicionarse de cara al presente y futuro y una de las claves reside en fortalecer la cadena de valor local

En el programa radial “Minería y Voz”, que se retransmite todos los sábados de 11 a 13 hs por Radio del Valle Calingasta, Mariano Gambetta, coordinador de la flamante Comisión de Innovación y Desarrollo de la Cámara Minera de San Juan, analizó el presente de los proveedores locales y explicó las claves para enfrentar la nueva era del cobre de la provincia.

La Cámara Minera ha evolucionado en su estructura interna a través de comisiones estratégicas de Jóvenes, Comunicación y, recientemente, la de Innovación y Desarrollo. ¿Cuál es el propósito fundamental de este espacio que le toca coordinar y por qué la industria lo necesita hoy?

Las comisiones son espacios vitales de diálogo y acción para el sector. En el caso de “Innovación y Desarrollo”, surge de la necesidad de profesionalizar los intereses mineros. Si bien cada empresa viene haciendo un trabajo individual excelente, entendemos que desde la Cámara podemos potenciar esos esfuerzos. El foco está en preparar a la cadena de valor para lo que viene; la minería actual exige una evolución constante en los procesos y en la forma de abastecernos.

Tiene una trayectoria extensa en el desarrollo de proveedores en Veladero. Con esa perspectiva, ¿en qué punto se encuentra San Juan hoy? ¿Somos una provincia consolidada o todavía “estamos en pañales” en materia de proveedores locales?

Definitivamente no estamos en pañales. San Juan está mucho mejor posicionada que en 2003 o 2004. Las empresas locales han recorrido un camino de aprendizaje enorme. Sin embargo, el desafío que tenemos por delante con los nuevos proyectos será mucho más grande que el que tuvimos en los inicios de Veladero, Gualcamayo o Casposo. Aunque estamos mejor parados, hace falta un trabajo muy intenso para que más proveedores logren incluirse de manera efectiva y competitiva.

Es sabido que las Declaraciones de Impacto Ambiental exigen el “compre local”, pero muchas veces la realidad choca con la falta de oferta técnica. ¿Cómo se transforma esa obligación legal en un desarrollo real para las PYMES?

Es un trabajo diario. Todas las operadoras tienen áreas de abastecimiento con enfoque local y equipos dedicados a las comunidades. Pero no se trata solo de “dar la oportunidad”. El verdadero reto es acompañar a esas empresas para que puedan brindar un servicio de alta calidad y a un costo competitivo.

Mencionó un punto crítico: que las empresas locales “no mueran en el intento”. ¿Cómo se garantiza esa sustentabilidad en el tiempo?

Ese es nuestro gran desafío. Debemos lograr que el proveedor local sea sustentable por su propia eficiencia y no solo por una normativa de cercanía. El acompañamiento debe ser integral para que puedan cumplir con los estándares exigentes de la gran minería. Si logramos que sean competitivos, no solo trabajarán en el proyecto vecino, sino que se convertirán en empresas sólidas capaces de perdurar y crecer junto con la industria.

A menudo el debate se simplifica en “comprar al productor local”, pero usted señala que no basta con que el producto sea bueno; debe haber volumen, precio competitivo y sostenibilidad en el tiempo. ¿Cómo se logra que una PYME cumpla con esa triple exigencia?

Exactamente. Es un trabajo de acompañamiento constante. Hoy la responsabilidad no es solo de la operadora minera, sino también de los contratistas principales. Hemos avanzado mucho: hoy cualquier contratista que llega a San Juan sabe que tiene una responsabilidad social, que debe hacer territorio y subcontratar localmente. Es un concepto afirmado que ya no se discute, pero el paso siguiente es cómo lo hacemos mejor, y ahí entra la Comisión.

Mariano Gambetta, coordinador de la flamante Comisión de Innovación y Desarrollo de la Cámara Minera de San Juan

San Juan tiene hoy una gran diversidad de cámaras: de servicios, de construcción, industriales. ¿Cómo planea la Cámara Minera articular con todos estos actores desde la comisión para no duplicar esfuerzos?

La Cámara Minera debe funcionar como la cámara madre. Nuestra visión es nuclear la información y coordinar el trabajo con el resto de las entidades para que sus asociados tengan más y mejores oportunidades. La interrelación es fundamental; no podemos trabajar de forma aislada si queremos que la minería sea realmente el motor de la provincia.

Un cambio simbólico pero profundo en su comisión fue pasar de llamarse “Abastecimiento” a “Innovación y Desarrollo”. ¿Por qué este cambio de nombre es una declaración de principios para lo que viene?

Porque hoy no alcanza solo con gestionar información o coordinar compras. Al sumar “Innovación y Desarrollo”, asumimos la responsabilidad de ir un paso adelante. Ya no se trata solo de qué compramos hoy, sino de buscar herramientas de financiamiento, aplicar programas del Estado y acercar tecnología a los proveedores. Queremos dotar a la cadena de valor de las herramientas necesarias para que den el salto de calidad que la minería del futuro les va a exigir.

A menudo se confunde innovación con tecnología, pero usted plantea que la innovación también es organizacional. ¿Cómo han funcionado las experiencias de los “hubs de innovación” que han implementado?

Totalmente de acuerdo. La innovación puede estar en un proceso, en el gerenciamiento o en la mejora continua. El año pasado formamos hubs con grupos de empresas donde aplicamos asistencia técnica para mejorar su management. El resultado es concreto: se optimizan los estándares de calidad y el funcionamiento interno. Una empresa bien organizada brinda un mejor servicio a Veladero y a cualquier operadora. La idea ahora es que la Cámara impulse estos hubs para todos sus socios.

Es interesante el concepto de pasar de ser “destinatario de un subsidio” a ser “sujeto de crédito”. ¿Cómo se está trabajando para que las PYMES locales, especialmente las de departamentos alejados, den este salto de responsabilidad financiera?

Ese es un desafío enorme pero necesario. Queremos que las empresas sean responsables de sus proyectos: que puedan presentarse ante un banco, tomar un crédito, devolverlo y crecer. No deben depender de un anticipo de la operadora minera para funcionar. Estamos viendo que instituciones financieras están abriendo departamentos mineros y flexibilizando requisitos para acercarse a los territorios. El desarrollo real es que el proveedor sea capaz de gestionar su propio riesgo y financiamiento.

Esto implica una presencia territorial más fuerte de las entidades bancarias en lugares donde antes no llegaban…

Exacto. Ya hay instituciones buscando las bases de datos de contratistas y acercándose a departamentos que quizás no tenían líneas de crédito mineras. Nuestro rol en la Comisión es ser el nexo para que el proveedor sepa que cuenta con el apoyo de la operadora, pero que su crecimiento depende de su propia solidez y responsabilidad como empresa.

Se suele escuchar que la minería “no deja nada”, pero al repasar el trabajo en desarrollo de personas, planificación y proveedores, se ve un compromiso sistémico. ¿Cómo se posiciona San Juan frente a países con mucha más tradición minera en este aspecto?

He tenido la suerte de trabajar en esta área en Chile, Perú, Ecuador y Dominicana. Aunque ellos tienen muchos más años en la actividad, San Juan está haciendo un trabajo excelente, incluso más organizado y profundo en ciertos aspectos. Poner políticas donde los contratistas tienen la obligación de desarrollar a sus propios subcontratistas locales no es algo habitual en otras regiones. Estamos muy bien parados, aunque el manejo de la frustración es clave: no todos los desarrollos son exitosos, pero si sumamos de a uno, el impacto en una década será transformador.

Estamos ante un posible “aluvión” de actividad con los nuevos proyectos de cobre. ¿Cómo deben prepararse las empresas locales para no quedar fuera frente a las grandes firmas que vendrán de afuera?

Ese es el gran desafío de la etapa de construcción. Necesitamos que las empresas locales generen alianzas estratégicas con las de afuera. Pero el foco real debe estar en la operación. En el cobre, hablamos de operaciones de más de 40 años. Es ahí donde se fortalece la cadena de valor y donde podemos crear servicios que sean realmente exportables.

Es una idea potente: San Juan ya no solo proveyendo a sus minas, sino exportando proveedores al resto del país y al exterior. ¿Es este el gran indicador de éxito para la gestión?

Sin duda. Ya tenemos ejemplos concretos de empresas como Dumandzic, Ecominera, Indumet o el modelo de negocio Solimin, de Guglielmini que ya están trabajando afuera. El objetivo es que San Juan se consolide como un hub y núcleo minero. Que seamos el lugar donde el resto de las provincias traigan sus componentes para ser reparados. Con la instalación de gigantes como Sandvik o Caterpillar en la provincia, ya estamos proveyendo servicios a toda la región cordillerana. Ese es el norte.

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