Calingasta y su gente: Eluney, el emprendimiento que conquistó al turismo y a la minería desde su cocina

En el streaming de Revolución, los sectores productivos tienen su espacio para profundizar en su día a día. En esta oportunidad, la empresa Eluney que su punto de partida fue la venta de dulces en conserva, hoy diversificó su labor hasta convertirse en proveedor minero.

Redacción, Diario Revolución, Calingasta, San Juan, Argentina. La emprendedora devenida a empresaria, Felisa Silvana Romero, en Veta Stream, contó sus inicios con ELUNEY, en una historia repleta de emoción donde el mérito hizo posible la consolidación de una pyme calingastina en el ámbito turístico y minero. «Necesitamos unir fuerzas entre todos los sectores», apuntó.

Bienvenida a Veta Stream, Felisa, ¿Fueron complicados los inicios de Eluney?

Nosotros no teníamos pensado con mi esposo Alejandro ser emprendedores y hoy tener lo que tenemos acá en Calingasta. Nosotros nos vinimos porque después de casi 10 años de casados no podíamos tener hijos, entonces nos inscribimos en la parte de adopción y dio la casualidad de que se dio acá y nos tuvimos que venir teniendo trabajos fijos los dos en Capital. Llegamos con una mano atrás y otra adelante.

El inicio fue con un gran desafío y en base a eso fue que empezamos a vender dulces, ¿Por qué? Porque cuando nos la adopción, la jueza no nos dejaba volvernos a Capital, nos teníamos que quedar acá y no conseguíamos trabajo y, ¿Cómo le demostrábamos a la jueza que podíamos solventar los gastos para criar a mis dos hijos? entonces se nos ocurrió empezar a hacer dulces, nos íbamos a la plaza de Barreal, vendíamos y así empezó todo, o sea que es lo que con lo que yo hoy me identifico, es algo que no lo voy a dejar, porque siempre digo que es un poquito de las raíces, ya sea de mis antepasados, de mi abuela, de mi mamá, entonces lo sigo haciendo y donde me invitan lo llevo con mucho orgullo porque son nuestras raíces.

Los dulces son la marca registrada de Eluney…

Si, a Eluney, nosotros lo pusimos después de haber tenido varios emprendimientos y hasta que nosotros logramos entender por qué estábamos, y dónde estábamos y por qué crecíamos. Entonces, ELUNEY significa regalo del cielo, nuestro logo justamente es un árbol con raíces. Las raíces son los dulces, es lo que representamos nosotros, y el árbol es el fruto del amor tan grande que tenemos para nuestros hijos, que son de corazón, pero son nuestra vida.

Yo agradezco muchísimo a la gente que hemos tenido a nuestro alrededor, que ha sido familia, conocidos, porque en nuestros inicios, nosotros no teníamos, por ejemplo, árboles que dieran fruto, venían los vecinos que sabían que hacíamos mermeladas y nos traían en el tiempo que hubiese la fruta que necesitábamos y nos daban. Nosotros todo lo que buscábamos eran frasquitos, y armábamos, y nos íbamos. Hoy, ya no tenemos solo un emprendimiento, porqué le pudimos anexar a ese lugar, cabañas, también un pequeño comedor, donde nosotros atendemos al turista, y donde la gente que viene y visita, conozca Calingasta. Porque voy por ese lado, si nosotros nos dedicamos a que la gente venga y nos conozca hay que darle charla, y hacerlo sentir como en casa, y darle un plato local, por ejemplo, nosotros preparamos la famosa chuchoca, y el turista dice ¿y esto qué es? Y uno empieza contando la preparación y después lo mismo con los dulces y nuestros postres. Desde mi empresa yo vendo Calingasta.

El turista que visita Eluney, ¿Que dice de Calingasta?

Son curiosos y de degustar de todo. Por ahí nosotros le ponemos una partecita más gourmet a los productos, trabajamos mucho también con otros productores como Juan Pablo Beltramino, que tiene en este momento Quesos Ylla, él es al que nosotros compramos el queso de cabra para poder servirlo con ese higo en almíbar, por ejemplo y la miel que la hacen en Tamberías es como que armamos el circuito y decimos, usted tiene que ir a conocer este lugar, porque la gente que viene acá viene a conocer y de nada nos sirve decir que esté las 24 horas en la cabaña que alquiló, no, vaya, conozca este lugar, tiene tal lugar que también puede comer, como los chicos de Alto Bonanza que tienen almuerzos, creo que nosotros debemos empezar a compartir los calingastinos, las tres localidades, hay que empezarlas a compartir y a difundirlas, porque tenemos que trabajar en conjunto.

Desde su punto de vista, ¿el turismo sigue apostando más a una localidad que otra?

Sí, creo que a nosotros lo que nos hace falta es brindar servicios en Villa de Calingasta. A veces llega un turista un fin de semana largo, ¿y qué pasa? Decimos, hasta las doce o hasta las dos de la tarde atendemos. El que viene de visita o el que sale a pasear no está con el reloj, no tiene horarios, eso es lo que tenemos que cambiar. Si sabemos que es un fin de semana largo, ese fin de semana al menos trabajarlo más y tener las puertas del comedor hasta las tres o cuatro de la tarde que es cuando llega la gente y después, empiezan los mismos turistas a preguntar y decir «no hay nada acá», no hay nada allá, no hay nada, nos vamos a Barreal, nos vamos a otro lado y así perdemos ese atractivo.

Es una cuestión que necesariamente se tiene que discutir en el sector…

Sí, tal cual, todos tenemos una manera muy diferente de trabajar, pero eso no significa que no podamos unir criterios en algún momento. Por ejemplo, yo sé que se viene fin de semana largo, y sabemos que un turista no llega a las 8 de la mañana sino a partir de las 11 hs, entonces les digo a mis empleados que vengan a esa hora y atenderemos hasta las 16. Quizás a esa hora no hay un plato elaborado, pero tenemos empanadas o empanadas fritas, es decir, por lo menos tengo unas empanadas que le puedo ofrecer, de eso se trata, de que el turista no se vaya a otro lugar. Nos hace falta empezar a unir fuerzas entre los diferentes sectores y también tener en algún lugar donde se brinde la información real.

En ese camino de crecimiento, la capacitación seguramente ha sido algo fundamental para ustedes…

Exacto, nosotros desde que comenzamos con los dulces hasta el día de hoy, hemos dado un paso bastante importante. Nuestros dulces hoy los podemos comercializar fuera del departamento, porque hemos logrado tener el RNE (Registro Nacional de Establecimiento) y el RNPA (Registro Nacional de Producto Alimenticio), lo cual era fundamental que lo tuviéramos para poder llevarlo a otras localidades afuera de lo que es Calingasta, sin perder la identidad que era lo artesanal. Pudimos lograr esto porque nos tuvimos que especializar, tener también una persona que nos indicara, nosotros no usamos ningún ingrediente artificial, nuestros dulces están elaborados y se preservan solamente con azúcar. En la empresa ya tenemos seis personas trabajando, entonces me siento muy orgullosa de eso, de que puedo ayudar a la economía de las chicas que hoy trabajan con nosotros.

En su carta de presentación, hablan de servicios de viandas empresariales ¿trabajan con el sector minero?

Sí, hace cuatro años que logramos, por así decirlo, proveerle a Los Azules, a lo cual también me siento sumamente orgullosa, porque nunca he tenido queja alguna, o sea que el producto es bueno, y eso nos significa mucho. Nosotros si bien hemos crecido, porque ellos también, como empresa, nos han puesto como pequeños objetivos para mejorar la calidad de nuestros servicios. En Eluney con los dulces, todos los años, participamos en la canasta navideña de Los Azules, con nuestros productos como alfajores y dulces. No está mal de que las empresas nos exijan, porque cuando nos exigen es cuando tenemos prestigio, y es cuando tenemos excelencia.

No es fabricar un dulce y ser proveedor de la minería así de fácil. Hay que cumplir ciertas pautas para seguir laburando o vinculado a eso y lo han logrado con creces…

Claro, la empresa Caterwest, para citar un ejemplo, vinieron y nos dieron muchas charlas, nos explicaron, donde también nos dijeron que teníamos que tener un manual por proporciones, para un kilo de carne le teníamos que agregar dos cucharaditas de sal, todas íbamos a seguir esa misma receta, sin tener que cambiar, hoy podemos preparar cincuenta, cien viandas, que van a salir todas exactamente igual, con el mismo peso, porque ya eso lo incorporamos. La gastronomía es un arte, yo siempre digo lo mismo, lo cual uno tiene que hacerlo con mucho amor y cariño, y a las chicas les vivo recalcando lo mismo. Lo que comen en mi casa y mi familia, lo tiene que comer la gente de afuera.

¿Como se prepara Eluney para afrontar los cambios que se aproximan para Calingasta?

Sabemos que la minería es una muy buena oportunidad para todos para seguir creciendo. De hecho, la gente que se hospeda nos empezó a sugerir algo, porque la gente que viene necesita tener una actividad, no es solamente estar en la oficina, salir de la oficina, y me voy a la cabaña, y me quedo ahí porque somos seres humanos. Entonces, surgió la idea de que nosotros hoy hemos implementado un gimnasio dentro de la posada, esto es prepararse para lo que se viene. Creo que en ese sentido nos tenemos que preparar, pero en muchos servicios, no solamente en la gastronomía.

Un mensaje final para los televidentes…

Bien, al que es emprendedor y tiene alma de emprendedor, sea hombre o mujer, siempre tenemos que estar apostando porque siempre nos va a pasar lo mismo de estar diciendo de dónde saco plata, siempre sabemos que el emprendedor nunca deja de invertir. Entonces, quizás hoy vendimos media naranja y mañana venderemos la naranja entera. Acá, en este momento, en Calingasta hay familias que la están pasando muy mal pero también, pero yo he empezado con tres frascos de dulces vendiendo en la plaza de Barreal, el «no» siempre está, siempre lo tenemos al «no», no, no quiero este producto, no me gusta, pero ¿por qué no ir por el sí? porque a lo mejor va a haber alguien que sí va a querer el producto que nosotros estamos haciendo, entonces ese «no» ya está ganado, ahora vamos por el sí, o por el tal vez, esa siempre es la propuesta que nosotros hacemos y lo otro sería que nosotros como empresarios o emprendedores calingastinos sobre todo, nos unamos y estemos fortaleciéndonos porque muchas veces pasan cosas y cuando pasan nos lamentamos, pero no hacemos nada al respecto antes de que pase. Entonces, eso, fortalecernos, sobre todo, como calingastinos. Es una cuestión de que tenemos que defender Villa Calingasta, Barreal se defiende solo y Tamberías también porque la gente se une, acá somos desunidos porque no brindamos información para no generarle ganancia a la otra persona, cuando en realidad nosotros mismos nos estamos haciendo mal, porque si yo no ofrezco los productos que hay y que yo no los puedo hacer, y también estoy perdiendo porque ese cliente se me va. Entonces, unámonos.

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