El proyecto «FARO» propone sumar a España y Sudáfrica para reducir la participación china e implementar auditorías permanentes a cargo de la CONAE, ENACOM y las Fuerzas Armadas.
Con las obras paralizadas en un 90% de avance y en medio de una creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China, la provincia de San Juan elevó una innovadora propuesta al Ministerio de Defensa de la Nación. La iniciativa busca destrabar la instalación del histórico radiotelescopio en Calingasta, Barreal mediante la reformulación del convenio internacional y la creación del Proyecto FARO (Félix Aguilar Radio Observatorio).
En declaraciones a Radio Sarmiento, Marcelo Segura, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA), brindó detalles sobre la estrategia con la que buscan despejar cualquier duda sobre los «usos duales» o militares del instrumento y lograr la aprobación definitiva del Gobierno nacional.
Un nuevo esquema multilateral para reducir el peso de China
El punto central de la propuesta presentada ante las autoridades nacionales radica en la reestructuración de la nómina de socios internacionales. Si bien la contraparte china mantendrá la propiedad del instrumento principal, la intención de la Universidad Nacional de San Juan es «abrir la cancha» e incorporar a instituciones científicas de España y Sudáfrica, países con amplia experiencia en la materia con los que ya se entablaron reuniones previas.
«Dentro del nuevo formato, el socio mayoritario sigue siendo China, pero la idea de abrirlo es que participen otros socios internacionales expertos en distintas temáticas. Para hacer esta propuesta hemos tenido reuniones previas con la contraparte china, con España y con Sudáfrica, y ellos han estado de acuerdo», explicó Segura.
Este reordenamiento implica una modificación directa en la cuota de uso del instrumento: a la contraparte china se le reducirá un 10% de su tiempo de observación para dar cabida a los nuevos países miembros. La aprobación de esta redistribución del tiempo es el punto técnico más sensible que hoy aguarda el aval de Defensa.
Soberanía y control: cómo se auditará la antena 24/7
Uno de los principales reparos expresados por el Gobierno argentino —en línea con las advertencias de Washington— gira en torno a la posibilidad de que la antena sea utilizada para actividades de espionaje o rastreo de satélites. Al respecto, el director del OAFA fue tajante en diferenciar un radiotelescopio de una estación de seguimiento espacial (como las de Neuquén o Malargüe).
«Un radiotelescopio solo tiene receptores; no transmite nada. La magnitud de esta antena de 40 metros de diámetro está pensada para apuntar a objetos celestes a miles de años luz, no a un satélite», remarcó el especialista.
No obstante, para garantizar una transparencia total y reafirmar la soberanía nacional, el Proyecto FARO contempla un estricto protocolo de control y auditoría en tiempo real compuesto por organismos locales:
- CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales): Auditará el registro de movimientos (log) de la antena. Cada giro o cambio de elevación deberá coincidir con la planificación científica previa; de lo contrario, se disparará una alarma automática.
- ENACOM: Verificará y certificará de manera permanente que no existan emisiones de ondas de radio ni transmisiones no autorizadas.
- IAR (Instituto Argentino de Radioastronomía): Controlará que todas las señales recibidas correspondan a fenómenos o cuerpos celestes naturales.
- Gendarmería Nacional y Ministerio de Defensa: Actuarán como autoridades de aplicación y custodia territorial en el sitio.
«No tenemos nada que ocultar. Si existe algún temor sobre posibles usos duales, proponemos darle la soberanía al Estado nacional las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para que audite y controle el instrumento», aseveró Segura.
Un freno geopolítico y la urgencia del ensamble
Consultado sobre las causas de fondo del congelamiento del proyecto, Segura reconoció que no se trata de una controversia científica, sino de un debate estrictamente diplomático de escala global: «Esto es geopolítica pura. Nadie duda de que es un instrumento científico de vanguardia, pero hay que demostrar que el Estado argentino mantiene el control absoluto».
Actualmente, la obra física de la estructura civil y metálica se encuentra ejecutada casi al 90%. Resta un 10% correspondiente al ensamble final de la antena y la posterior instalación de la compleja electrónica y receptores que darán «vida» al complejo.
La propuesta fue elevada formalmente a mediados de octubre ante el Ministerio de Defensa y ya fue derivada a la Fuerza Aérea Argentina para la elaboración del informe técnico de factibilidad. En la comunidad científica sanjuanina y nacional esperan obtener una resolución favorable antes de que finalice el año para concretar la ansiada puesta en marcha del gigante de Barreal.




