Vendimia 2026: la vitivinicultura sanjuanina atraviesa una de sus crisis más profundas de la historia

Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, calificó el contexto actual como “la peor crisis que se recuerde”.

La vendimia 2026 ya comenzó en la provincia de San Juan con la cosecha de uvas destinadas al consumo en fresco, la producción de pasas y las variedades finas utilizadas para vinificación. No obstante, el inicio de la temporada está marcado por un escenario adverso para los productores, quienes enfrentan precios deprimidos, costos elevados y un atraso cambiario que agrava la situación del sector.

Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, calificó en LV5 Radio Sarmiento, el contexto actual como “la peor crisis que se recuerde”, reflejando la preocupación generalizada entre los actores de la actividad vitivinícola.

En el segmento de la uva de mesa, la cosecha comenzó con una variedad sin semillas de alta demanda, aunque con escasa presencia en la provincia. Según explicó Ramos, el valor rondó los 1.000 pesos por kilo, un precio considerado razonable que permitió a algunos productores obtener resultados positivos. Sin embargo, se trata de un nicho reducido dentro del volumen total producido.

Por su parte, la uva destinada a pasas se comercializó entre 350 y 400 pesos por kilo, dependiendo de la modalidad de entrega. De acuerdo con el dirigente, esos valores apenas alcanzan para cubrir los costos de producción. Muchos viñateros optan por secar la uva de manera artesanal, lo que les permite almacenarla y venderla más adelante. Este segmento representa cerca del 25% de la producción provincial, superando los 150 millones de kilos y generando mayores ingresos por exportaciones que el vino.

La mayor preocupación se concentra en la uva para vinificación, que comprende entre el 20% y el 25% del total cosechado. Aproximadamente el 62% se destina a la elaboración de mosto y el 28% a vinos varietales. Los precios se ubican alrededor de los 200 pesos por kilo, con pagos diferidos, lo que apenas cubre la mitad de los costos productivos.

En cuanto a las proyecciones, la cosecha 2026 sería similar a la del año pasado en San Juan y algo inferior en Mendoza, con una merma conjunta estimada en un 10%. Sin embargo, Ramos sostuvo que el problema central radica en decisiones regulatorias, como la habilitación anticipada para la liberación del vino al mercado desde el 1 de junio, en lugar del 1 de agosto. Esta medida generó un excedente cercano a los 200 millones de litros y provocó una fuerte caída de los precios.

A esto se suma el atraso cambiario, que complica las exportaciones y favorece el ingreso de vinos embotellados provenientes de países como España y Chile. El consumo interno también muestra una leve retracción del 2%, impulsada por la situación económica y el cierre de pequeñas y medianas empresas.

Respecto a la mano de obra, la vendimia se realiza mayormente a través de prestadores de servicios y cuadrillas externas, responsables de la contratación del personal. Ramos aclaró que los productores no emplean trabajadores de forma directa y remarcó la necesidad de regularizar este sistema para evitar conflictos legales, ante denuncias por supuestas condiciones laborales irregulares.

Si bien se registraron avances en mecanización y logística, la cosecha continúa siendo una tarea costosa y demandante. “Si no se paga más, no se cosecha. La uva no espera”, advirtió el dirigente.

Finalmente, Ramos subrayó que la crisis afecta a toda la cadena productiva, desde los viñateros hasta las bodegas fraccionadoras, y cuestionó la falta de respuestas por parte del Gobierno nacional y la ausencia de instancias de diálogo con el gobernador Marcelo Orrego.

Con la vendimia en marcha, el sector vitivinícola sanjuanino enfrenta un presente complejo, con rentabilidad limitada y sin definiciones claras que permitan vislumbrar una salida a corto plazo.

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