Hace más de un año, la comunidad no puede despedir a sus difuntos en un vehículo apropiado para la ocasión. El dinero se aprobó pero la carroza nunca apareció.
El 5 de febrero del 2024, el Concejo Deliberante de Calingasta autorizó al intendente, Sebastián Carbajal, la concreción de la compra de un vehículo equipado para prestar servicios fúnebres a la comunidad.
Desde aquella ordenanza, la N° 1621, transcurrió un año y ocho meses. Sin embargo, la carroza fúnebre no aparece siendo este, un servicio indispensable que le permite a los habitantes despedir a sus difuntos de una manera correcta.
El Ejecutivo, aducía en el proyecto de ordenanza que «en la actualidad el servicio era contratado a empresas privadas con un costo muy elevado».
En los considerandos, los ediles manifestaron «que la municipalidad está en condiciones financieras de asumir dicha obligación en función de los recursos propios» y además «a tales fines las facultades conferidas por la Ley 430 – P en su artículo N° 74 Inc. 32, habilita al intendente a celebrar contratos de acuerdo con las autorizaciones globales y concretas expedidas por este Cuerpo Deliberativo». Además «existe la posibilidad de concretar dicha operación con la firma CARROZADOS ROSSANO con domicilio en la provincia de Córdoba» y que «dicha operación le permitiría al municipio un ingreso de nuevo vehículo fúnebre equipado para tal servicio que permitirá la cobertura de un mejor servicio de forma inmediata y ahorrándose el municipio la contratación de dicho servicios por sumas elevadas».
Analizado en comisión, el Legislativo dio luz verde para la concreción de una operación de compra de una movilidad Toyota Corolla 2003 equipado para servicios fúnebres por una suma de poco más 17 mil dólares, es decir, al tipo de cambio oficial del Banco Nación de febrero 2024, serían 15 millones de pesos.
En la actualidad los féretros que se trasladan hasta los distintos cementerios municipales se realizan en un transporte tipo «Trafic», cuando lo recomendable es un coche o carroza fúnebre, vehículo que está diseñado específicamente para transportar ataúdes de manera segura y respetuosa, ofreciendo un ambiente solemne para la ocasión.
Sin embargo, los calingastinos siguen esperando la carroza.
Por redacción Diario Revolución.
Calingasta, San Juan, Argentina.



