El montañismo en si es algo muy difícil de definir ya que engloba infinidad de actividades y contextos en los que se debate un sentimiento muy personal. Sin buscarlo, un calingastino, Mayco Cortéz, encontró en la montaña, una forma de vida.
Redacción, Diario Revolución, Calingasta, San Juan, Argentina. – El montañismo es un deporte basado en conquistar -o intentar conquistar- los puntos más altos de una región montañosa por el placer de estar en su cima.
Escalar montañas, plantea el máximo enfrentamiento con la naturaleza y consigo mismo. La montaña pone a prueba las habilidades técnicas, resistencia física y capacidad mental y emocional de sobrellevar los riesgos inherentes de este deporte.
Es por eso que el montañismo requiere de entrenamiento y del desarrollo de un montón habilidades (físicas, técnicas y mental-emocionales) para realizarse con la mayor seguridad y éxito.
El montañismo implica una combinación de las habilidades del trekking, la escalada y varios más de los deportes de montañas más populares que hay.
Es aquí, donde la historia del día comienza a tomar cuerpo.
«A mediados del 2018, comencé con esto haciendo un curso en el Club Andino Barreal. Desde ahí empecé a adquirir experiencia, en conocer un poco más la montaña, el cómo debía equiparme, las condiciones del clima y los elementos que hay que llevar en una expedición. Antes se hacían encuentros de montaña en Calingasta, con visitas a Los Morrillos, al Arroyo Turquesa y en la Laguna Casa de Piedra, lamentablemente se dejaron de realizar, pero me nutrí de mucho conocimiento», señaló, Mayco Cortéz, feliz de contar un fragmento de su vida a DIARIO REVOLUCIÓN.
«Mi vínculo con la montaña empezó, casi sin darme cuenta. Al principio fue curiosidad, ganas de recorrer y entender el terreno. Con el tiempo, ese interés se transformó en una forma de vida, la montaña me fue marcando el camino y hoy es el lugar donde trabajo, aprendo y me encuentro conmigo mismo», esbozó.
En la actualidad, el oriundo de Villa Calingasta, vive de lo que ama y apasiona, un privilegio de pocos: «trabajo en exploración y recorridas de terreno, caminando grandes distancias, observando, mapeando y tratando de leer lo que la montaña muestra. Cada jornada es distinta, porque el entorno cambia todo el tiempo y te obliga a adaptarte permanentemente», contó.
«La montaña te vuelve más paciente y humilde. Te enseña a respetar los tiempos, a valorar lo esencial y a entender que no siempre se puede controlar todo, allá arriba aprendes a escuchar y a confiar»
Respecto a los más complicado y satisfactorio de trabajar en altura, Mayco subrayó que «la altura te exige, el cuerpo se cansa, el clima es impredecible y nada es fácil, pero al mismo tiempo, te regala paisajes únicos, silencio absoluto y una conexión muy fuerte con el entorno. Es un equilibrio constante entre esfuerzo y recompensa».
Con una mochila cargada de experiencia y recuerdos memorables, el montañista añadió: «más que una experiencia que me haya marcado, lo que sí me marcó fue el cansancio acumulado y la idea de seguir adelante igual. Es en esos instantes donde uno se conoce de verdad y entiende hasta dónde puede llegar».
Calingasta, una eminencia para los montañistas con la Cordillera de Ansilta y el Cerro Mercedario
Con 7 cumbres de más de 5 mil metros, la Cordillera de Ansilta es un lugar mítico para quienes aman el montañismo y el senderismo de altura. Es un gran destino para vivir una aventura de uno o varios días en los Andes.
El Cerro Mercedario, con 6720 metros, es el cuarto pico más alto de América. Su ascenso es para escaladores con mucha experiencia ya que requiere aclimatación y una logística bien planificada – su acceso es muy remoto-. Dependiendo de las condiciones climáticas, llegar a su cumbre puede demandar al menos 10 días.
«Con un compañero, Esteban Tello, pudimos llegar a la cima del Cerro Mercedario, tenía esa espina y la pude concretar. También, pude hacer los picos 2, 3, 4, 7 y 1 de la Cordillera de Ansilta también», indicó.
Las metas a cumplir
Los desafíos están a la orden del día y el no cumplirlos, no está en el abecedario de Mayco: «con un amigo de Santa Fe queremos lograr el récord de hacer los 7 picos de la Cordillera de Ansilta, él no tiene experiencia y se está preparando para eso.
Otra meta es hacer la revancha en el Cerro Aconcagua. Pude subir en una oportunidad, pero penosamente el clima adverso y extremo no me dejó llegar a la cima. Este desafío se hace en varios días y lo tenemos pensado hacer con Esteban, es un objetivo muy exigente con casi 7 mil metros sobre el nivel del mar».
Un emprendedor de la montaña
En una búsqueda para que los amantes de la naturaleza se familiaricen con un mundo fascinante por conocer, el montañista calingastino, creo un perfil en Instagram (los_ansilta) donde los interesados pueden comunicarse e interiorizarse sobre las actividades que se ofrecen con paisajes casi ficticios, aventuras en las alturas y trekking.
«Pude crear un perfil que hace referencia a la cultura Ansilta por eso su nombre, donde la comunidad puede comunicarse, es ideal para los turistas. Se van a encontrar con los mejores paisajes de Calingasta», relató.
El mensaje a los que aman el entorno natural
La orofilia, palabra que proviene del griego oros (montaña) y filia (amor), es un término que define el amor apasionado y la conexión profunda por las montañas, un refugio natural que inspira paz y libertad. Más allá de las cumbres, este sentimiento abarca la experiencia del camino, la amistad y la aventura compartida. También se relaciona con la biofilia, la afinidad humana por la naturaleza.
«Como mensaje, me gustaría que la gente se acerque con respeto, preparación y paciencia a la montaña. La montaña no se conquista, se comparte y si te animas a escucharla, te devuelve enseñanzas que quedan para toda la vida», sentenció.









