El economista sanjuanino Eduardo Coria Lahoz analizó el alcance de la nueva disposición del Banco Central y sostuvo que el esquema beneficiará principalmente a empresas exportadoras y personal jerárquico. Aseguró que para un asalariado promedio cobrar en dólares implicaría incluso mayores costos.
La decisión del Banco Central de autorizar el pago de salarios mediante cuentas sueldo en dólares abrió un nuevo capítulo en el proceso de flexibilización del mercado cambiario impulsado por el Gobierno nacional. Aunque la medida despertó expectativas sobre un posible cambio en la forma de cobrar los haberes, especialistas advierten que su impacto será muy reducido y alcanzará únicamente a un segmento específico del mercado laboral.
El economista sanjuanino Eduardo Coria Lahoz explicó en Radio Sarmiento que la iniciativa permitirá a aquellas empresas que dispongan de divisas abonar remuneraciones directamente en moneda estadounidense, sin la obligación de convertir previamente esos fondos a pesos. Sin embargo, aclaró que el beneficio estará concentrado en compañías vinculadas al comercio exterior y en trabajadores con cargos jerárquicos.
«Para la inmensa mayoría de los empleados no habrá cambios concretos. Quienes perciben un salario medio destinan casi todo su ingreso al consumo cotidiano, por lo que cobrar en dólares terminaría generando costos adicionales al tener que convertir constantemente el dinero a pesos», señaló.
Un nuevo avance hacia un esquema bimonetario
Según el especialista, la medida forma parte de la estrategia oficial orientada a profundizar la competencia entre monedas dentro de la economía argentina. En ese sentido, recordó que hasta ahora la legislación obligaba a que los salarios formalizados dentro del sistema financiero fueran abonados exclusivamente en pesos.
Con esta modificación, empresas exportadoras o multinacionales que ya remuneraban parte de sus ejecutivos en dólares —muchas veces mediante cuentas radicadas fuera del país— podrán hacerlo directamente dentro del sistema bancario argentino, permitiendo que esas divisas permanezcan en el circuito financiero local.
Beneficio focalizado en sectores exportadores
Coria Lahoz sostuvo que los principales beneficiarios serán las industrias con fuerte generación de divisas, como la minería, el petróleo, la energía y otros servicios vinculados a mercados internacionales. También alcanzará a personal extranjero o a ejecutivos con salarios elevados.
En provincias como San Juan, donde se proyecta una fuerte expansión de la minería del cobre, la herramienta podría cobrar mayor relevancia a medida que avancen las inversiones.
«El objetivo es evitar que las empresas liquiden obligatoriamente esos dólares a pesos para pagar salarios y que luego los empleados vuelvan a demandar dólares en el mercado. Se busca que esas divisas permanezcan dentro del sistema financiero argentino», explicó.
Poco conveniente para el trabajador promedio
El economista consideró que, para quienes destinan la mayor parte de su sueldo a cubrir gastos cotidianos, percibir el salario en dólares no representa una ventaja económica.
Explicó que alimentos, alquileres, servicios y la mayoría de las operaciones diarias continúan realizándose en pesos, por lo que cada conversión de moneda implica afrontar costos asociados a comisiones bancarias y diferencias cambiarias.
«El trabajador terminaría absorbiendo un costo que hoy generalmente asume la empresa cuando convierte las divisas antes de pagar los salarios. Esa pérdida puede ubicarse entre un 3% y un 5% del monto convertido», indicó.
Menor presión sobre el mercado cambiario
Más allá de su alcance limitado, Coria Lahoz consideró que la disposición también persigue un objetivo macroeconómico: reducir la presión sobre la demanda de dólares en momentos puntuales del año, como el cobro de salarios o aguinaldos, especialmente entre empleados de altos ingresos.
En ese sentido, interpretó la iniciativa como una herramienta destinada a disminuir la volatilidad cambiaria y a fortalecer el proceso de bancarización de las divisas generadas por sectores exportadores, en un contexto donde el Gobierno busca consolidar un esquema de mayor convivencia entre el peso y el dólar.
Respecto del funcionamiento operativo, señaló que las cuentas sueldo en dólares conservarán las mismas condiciones de gratuidad previstas para las cuentas sueldo tradicionales, sin costos de apertura ni mantenimiento y exentas del impuesto a las transferencias. Además, destacó que el sistema bancario continúa ampliando la disponibilidad de cajeros automáticos habilitados para entregar dólares, aunque el retiro por ventanilla seguirá siendo la alternativa más utilizada para acceder al efectivo.





