La investigadora y climatóloga de la UNSJ, Agustina Albeiro, detalló en Radio Sarmiento los alcances del fenómeno en la provincia, advirtió sobre un escenario sin registros previos y remarcó la importancia de la prevención ciudadana.
El fenómeno de «El Niño» ingresa en su etapa más compleja para la provincia de San Juan. Según explicó la climatóloga e investigadora de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Agustina Albeiro, en su paso por los estudios de Radio Sarmiento, el periodo más crítico se extenderá desde diciembre hasta marzo en todo el territorio provincial.
Durante la entrevista, la especialista valoró el trabajo coordinado que viene realizando el Comité de Crisis creado por el gobierno provincial, pero hizo hincapié en que la responsabilidad es compartida: advirtió a los ciudadanos que deben colaborar activamente con la limpieza de acequias, desagües y la reparación de viviendas que no se encuentren en condiciones óptimas.
Un calentamiento anómalo y sin precedentes cercanos
Al ser consultada sobre el origen y la magnitud del fenómeno, Albeiro explicó que El Niño —término originado históricamente por pescadores peruanos al notar el aumento de precipitaciones cerca de las festividades navideñas— consiste fundamentalmente en el calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial.
«Nuestra atmósfera está toda conectada; todo lo que pasa en esa zona nos va a afectar a nosotros. Los ríos atmosféricos nos otorgan una disponibilidad de humedad mucho más grande en toda la zona de Argentina, sobre todo en el centro y oeste», señaló la investigadora.
Lo alarmante del escenario actual en San Juan no es la presencia del fenómeno en sí —el cual ha ocurrido a lo largo de la historia—, sino la intensidad y los registros térmicos inusuales. Albeiro indicó que, al analizar el periodo instrumental, no existen registros previos de temperaturas tan elevadas asociadas a este ciclo con tanta fuerza, lo que ubica a este «super niño» en una categoría muy fuerte y preocupante para la comunidad científica y meteorológica.
Descenso de nieve, deshielo y recarga subterránea
Uno de los puntos clave analizados fue el impacto de las nevadas acumuladas en la cordillera a lo largo del año. Si bien el agua nívea facilita ciertos trabajos de prevención al conocerse las cuencas y los cursos de escurrimiento, la especialista advirtió sobre la contracara: la combinación de tormentas intensas de verano, el caudal de los ríos y la crecida de napas subterráneas.
En este sentido, la climatóloga mencionó que en diversos departamentos y zonas rurales ya se registra un incremento en el nivel de las lagunas y pozos particulares, lo que evidencia una recarga subterránea importante tras años de sequía extrema. Sin embargo, advirtió que la superposición de tormentas violentas con suelos saturados y material de arrastre incrementa exponencialmente los riesgos de aluviones y anegamientos locales.
¿Cómo debemos prepararnos?
Frente al panorama de un verano cálido y húmedo, la especialista insistió en que la prevención no depende exclusivamente de las obras estatales, sino de la conciencia ciudadana:
- Limpieza domiciliaria: Mantener limpias las acequias particulares, desagües pluviales y bocas de tormenta en los hogares para garantizar el correcto escurrimiento del agua.
- Estado edilicio: Revisar y reparar techos y paredes en viviendas vulnerables ante la eventualidad de precipitaciones torrenciales de corto plazo.
- Atención a las alertas: Seguir de cerca los informes del Servicio Meteorológico Nacional y las directrices de Defensa Civil, recordando que en situaciones de tormentas severas los márgenes de reacción son muy acotados.
“No podemos desarmar una nube de tormenta con la cantidad de energía que posee, por eso la única herramienta real con la que contamos es la prevención y estar 100% preparados”, concluyó Albeiro en los micrófonos de Radio Sarmiento.




