La Secretaría de Ambiente busca determinar las causas de la inusual mortandad registrada en sectores de Iglesia y Calingasta. Las primeras hipótesis apuntan a las intensas nevadas y la falta de alimento provocada por un temporal que sorprendió a los animales en altura.
Una situación de fuerte impacto ambiental encendió las alarmas en la cordillera sanjuanina luego de que se detectara la muerte de alrededor de 300 guanacos en zonas de los departamentos Iglesia y Calingasta. El Gobierno provincial inició un operativo para determinar con precisión qué provocó la mortandad y avanzar en la recolección de muestras que permitan establecer un diagnóstico.
El secretario de Ambiente de San Juan, Federico Ríos, confirmó el hallazgo en LV5 Radio Sarmiento y explicó que los primeros relevamientos fueron realizados por personal de las áreas de conservación. Debido a las dificultades para acceder actualmente a los sectores donde se concentra la mayor cantidad de animales muertos, parte de la información inicial fue obtenida mediante registros fotográficos aportados por empresas que desarrollan actividades en la montaña.
Una de las principales explicaciones que manejan las autoridades está vinculada con las condiciones climáticas excepcionales registradas durante este invierno. Según indicaron, un fuerte temporal de nieve habría dejado a los guanacos atrapados en zonas de altura, impidiéndoles desplazarse hacia sectores más bajos en busca de mejores condiciones.
A esto se suma el comportamiento habitual de la fauna cordillerana. Los animales suelen comenzar el descenso hacia los valles durante agosto para atravesar el período invernal en zonas con mayor disponibilidad de alimento. Sin embargo, el adelantamiento del fenómeno de El Niño, que según Ambiente comenzó a manifestarse en la región desde junio, habría alterado ese ciclo natural.
La acumulación de nieve habría reducido considerablemente las posibilidades de alimentación y, de acuerdo con las primeras hipótesis oficiales, varios ejemplares podrían haber muerto por inanición. De todos modos, las autoridades remarcaron que todavía no existe una conclusión definitiva y que será necesario realizar estudios directamente sobre el terreno.
Para avanzar en la investigación se conformó una mesa de trabajo interministerial y se prepara un protocolo que permita coordinar el ingreso de equipos especializados a la cordillera. La intención es recolectar muestras biológicas y analizar las condiciones ambientales en las zonas afectadas una vez que los caminos permitan el acceso.
El episodio también generó preocupación por otro posible efecto del intenso invierno. La gran cantidad de nieve acumulada en las cumbres podría derivar en un importante aumento del caudal de los ríos sanjuaninos cuando comience el proceso de deshielo durante la temporada cálida.
Frente a ese escenario, los organismos provinciales ya trabajan sobre el sistema de diques para anticiparse a posibles variaciones en los niveles de almacenamiento y en el comportamiento de los cursos de agua.
Desde Ambiente advirtieron, además, que el ingreso de grandes volúmenes de agua y las modificaciones en los niveles de los embalses podrían provocar cambios en los parámetros físicos y químicos del recurso. Esa situación podría afectar a la fauna acuática y aumentar el riesgo de episodios de mortandad de peces en distintos diques de la provincia.
Mientras continúan los monitoreos, las autoridades aguardan que las condiciones de los caminos permitan el ingreso de las comisiones técnicas a Iglesia y Calingasta. El objetivo será determinar con evidencia científica qué ocurrió con los cientos de guanacos y evaluar el impacto que el fenómeno climático tuvo sobre la fauna de la alta cordillera.





