El Dr. Nicolás Morcillo, neonatólogo del Hospital Garrahan, se refirió a la decisión de la Cámara de Diputados de dejar sin efecto el veto presidencial a la ley que declara la emergencia pediátrica.

El Dr. Nicolás Morcillo, neonatólogo del Hospital Garrahan, se refirió en diálogo con Radio Sarmiento a la decisión de la Cámara de Diputados de dejar sin efecto el veto presidencial a la ley que declara la emergencia pediátrica. Según el médico, la votación abre una nueva etapa de esperanza, aunque aún persisten desafíos.
“Hoy estamos un poco más esperanzados por la sesión del miércoles. Fueron 60 los legisladores que votaron en contra y todavía tenemos la tarea de convencerlos. Entre ellos, el diputado nacional por San Juan, José Peluc, que evidentemente no entiende la importancia de este hospital. Su convicción no es tan fuerte como su cuestión partidaria, que lo mueve, y no está conmovido por lo que las familias cuentan”, sostuvo Morcillo.
El profesional destacó que el Garrahan cumple un rol irremplazable en la salud pública del país, ya que atiende a niños provenientes de todas las provincias. “No hay posibilidad de que este hospital se replique en cada provincia. Existe un funcionamiento aceitado mediante el cual los distritos envían a sus pacientes para que sean asistidos acá”, explicó.
Morcillo advirtió además que las condiciones laborales actuales impactan directamente en la calidad de atención y en la formación de especialistas. “El 70% de los trabajadores tiene funciones asistenciales y el 30% se desempeña en tareas administrativas y de mantenimiento. Sin embargo, cayó un 50% la cantidad de residentes que se preparan en el Garrahan debido a las condiciones de trabajo que impone el Gobierno nacional. Esto va a repercutir en todo el país, porque aquí se forman profesionales de todas las provincias”.
Sobre la política sanitaria, el médico fue contundente: “La visión de este Gobierno sobre la salud pública y la educación pública no es defenderla, es atacarla y privatizar”.
Finalmente, alertó sobre la pérdida de recursos humanos en la institución. “Estamos sufriendo una sangría en el hospital: quienes se jubilan dejan vacantes que no se cubren y, por las malas condiciones de trabajo, muchos profesionales se van. No se intenta retenerlos y tampoco se reemplazan, entonces cada vez somos menos”, concluyó


