“Pasamos de jóvenes sin un horizonte claro a chicos que eligen formarse en minería durante las vacaciones”

Mariana Azcona, directora de Desarrollo Minero Sustentable de Ministerio de Minería de San Juan, dejó en claro que la minería en nuestra provincia ha dejado de ser solo una actividad extractiva para convertirse en un motor de transformación educativa y tecnológica.

Mariana Azcona, directora de Desarrollo Minero Sustentable de Ministerio de Minería de San Juan, dejó en claro que la minería en nuestra provincia ha dejado de ser solo una actividad extractiva para convertirse en un motor de transformación educativa y tecnológica. Bajo su dirección, el desafío es claro: “convertir la renta minera en conocimiento y el conocimiento en oportunidades reales para cada sanjuanino”. El diálogo fue en «Minería y Voz», el programa de la Cámara Minera de San Juan que se retransmite todos los sábados de 11 a 13 hs por Radio del Valle 101.9.

Mariana, con una trayectoria de casi 20 años en territorio, recorriendo la provincia y conociendo de cerca sus realidades. ¿Cómo influye ese perfil de “zapatillas con tierra” al asumir hoy la responsabilidad de la Dirección de Desarrollo Minero Sustentable?

Mi trabajo en territorio empezó en 2006 y es algo que disfruto profundamente. Cuando asumí esta dirección, sentí una responsabilidad enorme. Cuando uno trabaja con compromiso en las comunidades, entiende que el cargo público es una vocación de servicio. Nuestro deber es hacer que las cosas sucedan; ese es el motor diario de nuestros equipos de trabajo.

La industria minera demanda mano de obra local, pero nos chocamos con brechas de terminalidad educativa y formación técnica. ¿Bajo qué líneas de acción está abordando el Ministerio esta problemática?

Es un universo muy amplio que requiere un abordaje interministerial; las respuestas no pueden venir de un solo sector. Trabajamos codo a codo con el Ministerio de Educación y, en temas de innovación, articulamos con el Centro de Economía del Conocimiento (CESI). Nuestra estrategia se basa en optimizar los recursos existentes y generar nuevas alianzas para cubrir las necesidades que relevamos en la actualización del Plan Estratégico Provincial en departamentos como Jáchal, Iglesia y Calingasta.

Uno de los puntos críticos que menciona es la situación de los jóvenes que terminan el secundario y se quedan sin opciones de formación superior en sus departamentos. ¿Qué solución concreta han implementado?

Allí surgieron las Aulas Híbridas. Es parte del derecho a la formación continua. Históricamente, lo más difícil era llevar la universidad de manera sostenible por las distancias y la logística de los docentes. Gracias a fondos mineros, montamos una estructura tecnológica y de conectividad que permite que un docente brinde clases de manera simultánea en Calingasta, Jáchal, Iglesia, Ullum, Sarmiento y Valle Fértil.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza el aprendizaje. ¿Cómo logran que el alumno no abandone a mitad de camino?

Ese es el punto clave. La deserción es uno de los grandes problemas de la educación. Por eso, el sistema no es solo internet y una pantalla; contamos con tutores en sitio en cada aula. Su rol es acompañar el andamiaje del alumno: están ahí para saber por qué alguien faltó, ayudar con el campus virtual y brindar un apoyo desde la empatía. Ese acompañamiento continuo, tanto del tutor territorial como de la universidad, es lo que nos ha permitido tener un año que consideramos sumamente exitoso.

Se percibe entonces que el foco no es solo crear el espacio físico, sino asegurar la perseverancia del estudiante…

Exactamente. El tutor termina siendo esa figura que motiva, que está pendiente y que sostiene el proceso. Es un trabajo de aprendizaje y mejora constante donde el Estado acompaña al joven que terminó la secundaria para que su formación no se detenga.

Es interesante notar que esto no es una acción aislada. Hay una Ley (la 970) que aporta fondos y un Plan Estratégico que marca el rumbo. ¿Cómo se logra que estos recursos mineros se transformen en algo sostenible y no en un esfuerzo de un solo día?

Exactamente. El objetivo es dar pasos concretos para reducir brechas. Todos conocemos los problemas, pero hay que pasar a la acción. Hoy, gracias a los recursos mineros, estamos solventando toda la estructura de formación, desde el pago a los profesores hasta la tecnología. La Ley 970 es la que nos permite llevar la educación a estos lugares de manera planificada. Como dije al principio: mi lema es hacer que las cosas sucedan.

Mencionó algo clave: la diversificación. A veces se piensa que el Ministerio de Minería solo debe formar operarios mineros, pero la oferta educativa que están llevando es mucho más amplia. ¿Por qué apostar a carreras como Software o Marketing Digital?

Es una cuota pendiente que teníamos con las comunidades. Aprendí en mi trayectoria que la diversificación económica es vital. Si no, terminamos con comunidades que solo tienen empleados públicos, docentes o municipales. Necesitamos generar otros puestos de trabajo. Por eso ofrecemos Administración de Empresas, Desarrollo de Software y Marketing Digital. Son herramientas que ponen un plus en las comunidades y permiten que los jóvenes emprendan o trabajen en cualquier sector.

Es decir, se aprovechan los recursos de la minería para formar profesionales que puedan trabajar en una operadora, pero también en cualquier otra industria.

Así es. Por supuesto que mantenemos las tecnicaturas vinculadas directamente a la actividad, como Mantenimiento de Maquinaria Pesada, Operaciones de Mina o Procesamiento de Minerales. También el Técnico en Ambiente, que es aplicable a múltiples industrias. Lo importante es que este año hemos duplicado el número de aulas, llegando a distintos distritos dentro de cada departamento para cubrir a toda la población.

Se nota que no hubo descanso. Mientras muchos estaban de vacaciones, ustedes estuvieron con cursos de verano y una tarea muy fuerte en las comunidades…

Así es. En enero tuvimos una tarea muy ardua. No se trata solo de planificar en un escritorio, sino de estar ahí cuando la comunidad lo necesita. Esa es la apuesta en valor de este año: estar en el territorio, ampliar la llegada y asegurar que la formación no se detenga, sin importar el mes del calendario.

Mariana, nos contaba una anécdota de 2010 en Iglesia que te marcó. ¿Cómo era ese panorama para un joven de departamento en aquel entonces y qué siente que cambió hoy?

Lo recuerdo perfectamente. Estuve en la Escuela Cornelio Saavedra dando un taller sobre vocación emprendedora. Salí de ahí con tristeza porque sentí que los chicos no veían posibilidades; solo dos tenían intención de estudiar. El resto no sentía que hubiera un futuro para ellos. Pero eso cambió radicalmente. Este verano, junto a Sandvik, lanzamos cursos de introducción a la minería y tuvimos asistencia perfecta: 22 chicos de entre 17 y 22 años participaron voluntariamente en sus vacaciones. Nadie los obligó, fueron por su propia voluntad. Eso me hace decir: “Guau, el futuro que nos espera es otro”.

Es un dato revelador. En 15 años pasamos del “no se puede” a jóvenes que ocupan su tiempo libre para aprender sobre minería subterránea o cielo abierto. ¿Cómo surgen estas alianzas con gigantes tecnológicos como Sandvik o Finning?

Surgen de la necesidad de “dar vida” a los convenios. No queremos papeles firmados, queremos acciones. Sandvik se acercó al Ministerio planteando los puestos de trabajo que se necesitarán cubrir de acá al 2030. Entendimos que, para llegar a ese número, teníamos que empezar ya. La primera acción fue este espacio de formación donde los chicos aprenden conceptos clave: desde la diferencia entre una mina a cielo abierto y una subterránea, hasta cómo se trabaja realmente en un yacimiento.

Mencionó que hay que “ir diez pasos atrás” para poder avanzar. ¿A qué se refiere con esa mirada sobre la tecnología y la ciencia?

Hace un tiempo, conversando con el secretario de Ciencia y Técnica, hablábamos de proveedores tecnológicos. Mi respuesta fue que primero tenemos que empezar con los chicos, llevando la tecnología a las comunidades. La innovación va a ser un eslabón clave y no podemos estar ajenos. Por eso planificamos cada paso: primero generamos el interés y el conocimiento básico en el territorio, para luego escalar hacia una formación más técnica y especializada.

Empresas como Sandvik ya proyectan el San Juan del futuro. ¿Cuál es el rol del Ministerio para que los sanjuaninos “estén a la altura”, como dice usted?

Nuestro rol es acompañar y preparar el terreno. Sandvik y Finning son empresas que tendrán un auge enorme con los proyectos que vienen. Tenemos que estar a la altura de ese crecimiento. No es solo esperar el “boom” minero, sino construir las bases hoy para que, cuando esos empleos lleguen, encuentren a jóvenes sanjuaninos capacitados, motivados y con el conocimiento necesario para tomarlos.

Mariana, hace años se decía que, al menos, los puestos de “pico y pala” debían ser para la gente de la comunidad. Hoy ese concepto quedó viejo: ya no hay “pico y pala” en la minería moderna, hay especialización. ¿Cómo se prepara a la comunidad para esos puestos de alta calificación?

Es tal cual. Hoy cada puesto en un proyecto minero requiere una especialización específica. Por eso el esfuerzo del Gobierno y de las empresas está puesto en que las personas de las comunidades sean precisamente quienes tomen esos lugares calificados. Hay mucho por crecer y mucha gente que todavía es destinataria de esta formación, pero el camino es la profesionalización, no el empleo básico.

Mencionó una frase clave: “herramientas aplicables a lo correcto”. Tener la ley o los fondos no sirve si no se ejecutan bien. ¿Cómo garantizan que ese impacto sea el adecuado?

Las herramientas no pueden quedar guardadas; se aplican para transformar. Y para que esa aplicación sea “lo correcto”, necesitamos dar un paso más en la gestión. Por eso, estamos trabajando fuertemente en una primicia: la digitalización total del Ministerio de Minería.

Es un gran paso estratégico. ¿Qué beneficio real le trae esto al vecino de Iglesia, Jáchal o Calingasta?

El desarrollo no es algo que se improvisa, se planifica. Y para planificar con éxito, necesitamos información precisa y en tiempo real. Esta herramienta de digitalización nos va a permitir visualizar mejor cada dato para generar acciones concretas que realmente impacten en el desarrollo local. El Estado tiene un rol de gobernanza fundamental: debemos posicionarnos allí para seguir haciendo que las cosas sucedan, basándonos en datos y no en suposiciones.

Una gestión basada en datos para orientar mejor el impacto en la provincia. Sin dudas, un cierre de gestión muy sólido para lo que viene.

Exacto. Es un trabajo conjunto y colaborativo entre el Estado y las empresas. Queremos que toda la comunidad sepa que estamos trabajando para que el futuro de San Juan sea ordenado, profesional y, sobre todo, sostenible.

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