Especialistas advierten sobre el aumento del consumo y la circulación de sustancias altamente tóxicas en la provincia. La problemática ya impacta en niños, adolescentes y embarazadas, con consecuencias sanitarias graves.
El crecimiento del consumo de cocaína en San Juan volvió a encender las alarmas en el ámbito sanitario. Desde el Centro de Asistencia a las Adicciones “El Faro”, el licenciado Raúl Ontiveros advirtió en Radio Sarmiento que en la provincia circula droga adulterada con componentes de extrema peligrosidad, entre ellos veneno para ratas, medicamentos pulverizados y hasta fentanilo, un opioide sintético de altísima potencia.
Según explicó el especialista, el precio de la cocaína en el mercado local varía entre los 12 mil y los 40 mil pesos, dependiendo de su supuesta “calidad”, que en muchos casos está directamente relacionada con el grado de adulteración. La sustancia, detalló, ingresa al país y a lo largo de la cadena de comercialización es “estirada” con distintos polvos blancos para aumentar su volumen y maximizar ganancias.
“De un kilo pueden sacar uno y medio, dos o incluso tres. Cada intermediario agrega algo”, describió Ontiveros, quien señaló que entre los componentes detectados figuran azúcar impalpable, talco, fármacos triturados y productos altamente tóxicos. Además, alertó sobre la posible presencia de fentanilo, una droga utilizada en contextos hospitalarios para tratar dolores severos bajo estrictos controles médicos.
El profesional subrayó que el fentanilo es hasta cien veces más potente que la morfina y que su uso indebido, especialmente combinado con otras sustancias, incrementa de manera exponencial el riesgo de sobredosis y muerte. “El daño no proviene solo de la cocaína, sino de todo lo que se le añade”, enfatizó.
Uno de los datos más preocupantes es la edad de inicio en el consumo. Ontiveros aseguró que actualmente se registran casos de niños de 6 y 12 años que comenzaron directamente con cocaína, sin pasar por otras sustancias consideradas de “inicio”. La naturalización del consumo y la facilidad de acceso estarían favoreciendo el contacto temprano con drogas de alto riesgo.
La situación también repercute en el sistema de salud materno-infantil. El especialista confirmó que se han detectado embarazadas con consumo problemático que llegan al parto con cuadros activos de adicción. En estos casos, los recién nacidos pueden presentar síndrome de abstinencia neonatal, un cuadro que se produce cuando el bebé deja de recibir la sustancia a la que estuvo expuesto durante la gestación.
Este síndrome puede provocar convulsiones, dificultades respiratorias, irritabilidad extrema y severas complicaciones orgánicas, e incluso derivar en la muerte en situaciones graves.
Para Ontiveros, el aumento de la demanda responde a una lógica de mercado que no contempla las consecuencias sanitarias. “Hay cada vez más consumidores y el narcotráfico apunta a vender, sin importar el daño”, afirmó. Asimismo, sostuvo que, si bien la adulteración no es un fenómeno nuevo, en la actualidad se ha vuelto más frecuente y más riesgosa, profundizando una problemática que ya muestra impactos visibles en distintos sectores de la sociedad sanjuanina.





