Con valentía, empeño, paciencia e inteligencia, el villanovence, Jesús Vedia, se transformó en profesional de la industria minera.
Jesús Vedia nació y creció en el norte calingastino, precisamente en la localidad de Villa Nueva, un rinconcito con pocos habitantes donde la naturaleza y bondad, abundan. Allí, donde hasta hace muy poco no había conexión a internet, transcurre su vida familiar, junto a sus padres —ambos jubilados— y a uno de sus cuatro hermanos. En ese entorno de fuertes lazos comunitarios, pero con limitadas oportunidades educativas, se forjó su deseo de progresar.
Hizo la primaria en la escuela albergue de su pueblo y cursó hasta tercer año de la EGB3. Luego, sus padres lo enviaron a la Escuela Técnica Manuel Savio, en el corazón de Villa Calingasta. El esfuerzo cotidiano de ese trayecto fue increíble.
Cada día salía a las 6:30 de la mañana en un colectivo antiguo puesto por el municipio y regresaba recién pasadas las 20 hs. La escuela técnica requería doble jornada, y durante cuatro años ese fue su ritmo: horas de viaje, estudio, frío y cansancio.
En ese camino también aparecieron apoyos fundamentales. Jesús recuerda especialmente a Fanny Aciar, dueña de un restaurante – Los del Norte -, que les ofrecía a él y a otros estudiantes un espacio para comer, descansar y usar las instalaciones, cobrando lo mínimo por la vianda. “Para nosotros era como una casa”, dice hoy, agradecido. En 2020 terminó la secundaria con el título de Técnico Minero.
Como muchos jóvenes de zonas alejadas, su deseo inicial era estudiar Educación Física, pero mudarse a la ciudad era económicamente imposible. Ya estaba trabajando cuando llegó una oportunidad inesperada: la UNSJ pondría en marcha en Calingasta nuevas propuestas académicas, entre ellas la Tecnicatura Universitaria en Exploración Geológica, dictada por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Jesús no lo dudó: Tenía ganas de estudiar, pero no la posibilidad de irme. Cuando trajeron esta carrera, la aproveché”.
Durante ese tiempo, trabajó tres años en una empresa minera, alternando jornadas laborales con la cursada. Finalizó todas sus materias en diciembre y defendió su trabajo final en septiembre de este año. Cuando recibió el título, sintió que un sueño largamente postergado se hacía realidad.
Hoy, Jesús está buscando trabajo y realizando changas para ayudar en su casa. Pero se sabe preparado. “Me siento feliz por haber alcanzado este objetivo. Estudiar te hace progresar. Tener un título es importante para construir un futuro”.
Para él, la llegada de la Universidad Pública al departamento fue decisiva: “Si no fuera pública, yo no habría podido estudiar. Ojalá siempre exista la universidad para todos los chicos que no pueden pagar sus estudios”.
También guarda un profundo agradecimiento hacia sus padres, «pilares fundamentales»; lo mismo hacia sus docentes de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ: “Siempre tuvieron paciencia, disposición y buena onda. Les agradezco por cada conocimiento que nos dieron. Uno aprende mucho con ellos, y ojalá algún día nos crucemos trabajando”.
Finalizando, su mensaje a los jóvenes es tan simple como poderoso: “Que estudien lo que puedan estudiar. A veces cuesta, uno se siente mal, triste o le va mal, pero eso es parte del progreso. Caerse no significa quedarse en el suelo; hay que levantarse y seguir luchando. Y si no pueden hacer una carrera, que se sigan formando, que hagan cursos, lo que sea. Lo importante es avanzar”.
Agradecimientos: Omar Cereso, Área de Comunicación Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan.







