Pasaron más de nueve décadas desde su fundación y continúa con un legado extraordinario.

Viernes por la tarde. Calor. Inicia una nueva jornada escolar y Miguel nos espera con ansias y felicidad que contagia, esa que posee todo directivo que ama con pasión su trabajo. En una pequeña localidad del norte de Calingasta, se impone un edificio escolar que simboliza la cultura y arraigo por nuestra tierra: la Escuela Benito Juárez de Puchuzúm.
Son decenas las anécdotas que afloran en esta escuela y cientos los que la disfrutaron en sus tiempos de niñez.
«Deje todo por estar acá, es mi lugar en el mundo y es aquí donde soy feliz», nos cuenta emocionado MIguel González, actual director de la escuela.
En tiempos donde se palpa el poco sentido de pertenencia por nuestra idiosincrasia, cultura e historia, es crucial conocer a fondo quiénes somos.

Corría 1926, en tiempos donde gobernaba el radicalismo en la Argentina con Marcelo Torcuato de Alvear, cuando el 8 de abril se funda la «Escuela Nacional N° 143» (así se llamó primeramente este establecimiento), su fundadora fue la Sra. Adela Ghiringhelli de Matus quién además llevó a cabo un censo a caballo los primeros días de abril obteniendo como resultado 22 mujeres y 29 varones es decir 51 niños. Al primer día de clases el 8 de abril de 1926 asistieron solo 15 niños, ante el desconocimiento y nueva obligación de los padres.

La dirección de Adela de Matus fue corta y para 1927 fue reemplazada por Clotilde de Bastías Jofré siguiendo con las mismas tareas hechas por su antecesora. Clotilde cultivó el folclore y las danzas argentinas, en un territorio donde habían muchos habitantes chilenos. Estuvo al frente de la dirección hasta 1930.
Según los escritos recopilados por el director Carlos Humberto Carrizo, quien se desempeñó en dicho cargo entre 1950 y 1966, no se encontró archivo alguno sobre lo sucedido en el periodo comprendido entre los años 1930 a 1960.
En 1967 asume como directora María de Espín y da comienzo al funcionamiento del comedor escolar y la construcción del pedestal para el mástil de la escuela. Este año fue dificultoso para la asistencia del total de la matricula de alumnos, principalmente porque muchos vivían al margen del Río Castaño y lamentablemente el río tuvo una grandes crecidas. Desde el 69′ al 72′ el director fue Máximo Zalazar.
Fundamental en la vida institucional de esta escuela fue 1972. Es aquí donde asume como director el Sr. Miguel Orlando González (papá del actual director) tomando la firme decisión de construir un nuevo edificio. Luego de intensas gestiones entre Miguel, la Unión Vecinal de Puchuzúm con su Presidente Dr. Levio Alleva y pobladores, solicitaron al entonces Gobernador de San Juan (que justo visitaba Calingasta) Carlos Enrique Centurión Gómez, la edificación de un nuevo espacio físico para los alumnos y docentes.

En 1973 comienzan los trabajos de construcción del nuevo edificio escolar en terreno propio, comprado y donado por el Centro de Ex Alumnos, el mismo fue encarado por obreros pertenecientes a Obras Públicas de San Juan y tenían plazo de finalización de aproximadamente 120 días hábiles. Los años 74′ y 75′ continuaron los trabajos y se recibió como obsequio una campana por parte del Comisario de la Seccional 16 de Calingasta, es la misma campana que se utiliza actualmente cuando se rompe el timbre o por alguna eventualidad.
Las buenas noticias llegarían en 1976 cuando se informa al Director Miguel Orlando González, que ya estaba finalizado el flamante edifico escolar, cumpliéndose un sueño para todos los Puchuzunistas.
El día soñado fue el 15 de marzo de 1976, cuando se desarrolló el primer día de clases con presencia de 47 alumnos de los 57 inscriptos.
Corría 1978 y la novedad fue la aplicación de la Ley N° 21.809 del Poder Ejecutivo Nacional, que dispone la transferencia de todas las escuelas nacionales a las provincias. Es así que la Escuela Nacional N°143, después de 43 años, pasa a ser un establecimiento provincial y se proponen tres nombres para la misma: Armada Argentina, Puchuzúm o Dr. Levio Alleva. Ninguno de estos nombres fueron tenido en cuenta y el Ministerio de Educación de San Juan decide imponerle el nombre del prócer mexicano «Benito Juárez» que fue abogado y político, el primer Presidente Originario de México.
En las décadas del 80′ y 90′ la población fue decreciendo y a pesar de esa dificultad tremenda, la escuela siguió de pie gracias al enorme esfuerzo de sus docentes.
En el nuevo milenio, algo muy interesante a conocer es que en el 2008 se crea el cargo de Nivel Inicial, siendo su primera maestra la Srita. Valeria Contreras.

En lo que concierne a avances en la edificación, en el 2013 se empezó a construir una sala para albergar al Nivel Inicial, conformada por una sala de juegos, baños y patio de juegos cerrado. Su inauguración fue en mayo de 2014 con una matrícula de 9 alumnos.
En diciembre de 2018 asume la dirección de la escuela su actual director Miguel González. Su trabajo se basa fundamentalmente en solucionar las problemáticas que presenta el establecimiento en lo edilicio, convivencia diaria de docentes, alumnos y padres, con la finalidad de lograr un ambiente de trabajo positivo y así disfrutar de la noble tarea de enseñar y aprender.
Hasta aquí una historia que nos hace viajar por la línea de tiempo, pensar, reflexionar y principalmente apostar por la educación en Calingasta como lo hace la comunidad educativa de la Escuela Benito Juárez.

Que linda nota !! Que bueno es el reconocer la labor de docentes en escuelas cómo éstas que cumplen además de la pedagógica… una función social importantísima!!