El Gobierno envió al Congreso el proyecto del Súper RIGI: cuáles son los beneficios y a qué industrias apunta

El Gobierno nacional envió al Congreso el proyecto de ley para crear el denominado Súper RIGI, un nuevo esquema de promoción destinado a captar grandes inversiones vinculadas a industrias consideradas estratégicas y de alto desarrollo tecnológico.

La iniciativa, que busca emular al RIGI original para el cual ya se concretaron anuncios por cerca de u$s81.000 millones, pero de momento apenas concretado poco más de u$s700 millones, fue remitida a Diputados mediante el Mensaje N°181/2026 firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo.

¿Qué es el Súper RIGI?


El proyecto crea el “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias” y establece un paquete de beneficios tributarios, aduaneros, cambiarios y regulatorios para proyectos de al menos u$s1.000 millones.

Según el texto oficial, el objetivo es atraer inversiones de gran escala en actividades “que actualmente no se desarrollen en el país o cuyo grado de desarrollo resulte experimental o piloto”.

Entre los sectores mencionados en los fundamentos aparecen inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, infraestructura digital estratégica, hidrógeno, GNL, reactores nucleares pequeños, baterías de litio y manufacturas tecnológicas.

Qué beneficios contempla el “Súper RIGI”


El corazón del proyecto está centrado en un esquema de fuerte reducción impositiva y estabilidad regulatoria de largo plazo.

Entre los principales beneficios incluidos en la iniciativa figuran:

  • Impuesto a las Ganancias reducido al 15%;
  • amortización acelerada de inversiones;
  • quebrantos impositivos sin límite temporal;
  • alícuota reducida sobre dividendos;
  • devolución de IVA mediante certificados fiscales;
  • exención de derechos de importación y exportación;
  • libre disponibilidad progresiva de divisas generadas por exportaciones;
  • y estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria durante 30 años.

Además, el proyecto prevé una reducción de contribuciones patronales al 10% para nuevas relaciones laborales generadas por los proyectos adheridos.

En materia cambiaria, las empresas podrán disponer libremente de un porcentaje creciente de las divisas obtenidas por exportaciones: 20% después del primer año, 40% luego del segundo y 100% a partir del tercer año desde la primera exportación.

En los fundamentos, el Ejecutivo sostiene que Argentina quedó rezagada frente a otros países por “décadas de inestabilidad normativa, presión tributaria excesiva y restricciones cambiarias”.

Por eso, el proyecto busca posicionar al país “como un destino de inversión de primer nivel mundial en industrias del futuro”.

La iniciativa define como “nuevas actividades económicas” a los proyectos industriales, tecnológicos o de servicios vinculados a infraestructura tecnológica y digital estratégica con “impacto transformador en la estructura productiva nacional”.

El texto también aclara que no podrán ingresar proyectos que sean ampliaciones o reconversiones de actividades ya existentes.

Provincias y municipios deberán adherir


Uno de los puntos centrales del esquema es que las provincias y municipios deberán adherir formalmente para que los proyectos puedan acceder a los beneficios.

El Gobierno plantea que las jurisdicciones deberán comprometerse a mantener estabilidad fiscal y condiciones compatibles con la magnitud de las inversiones.

En paralelo, el proyecto establece que cualquier norma provincial o municipal que limite o afecte los beneficios otorgados por el régimen será considerada “nula de nulidad absoluta”.

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