En esta entrevista a VETA STREAM, Julio Fonseca, periodista especializado en clima, detalló cómo las intensas nevadas traerán alivio a la crisis hídrica de la provincia, pero también advierte sobre la necesidad urgente de tomar medidas preventivas frente a posibles crecidas en los departamentos alejados.
El fenómeno meteorológico conocido como «El Niño» ya se hace sentir con fuerza en la provincia de San Juan, especialmente en las zonas cordilleranas como Calingasta. Para entender el impacto de estas anomalías climáticas, las proyecciones hídricas y los riesgos de este deshielo extraordinario, dialogamos con Julio Fonseca, periodista iglesiano y especialista en meteorología.
En una entrevista a VETA STREAM , detalló cómo las intensas nevadas traerán alivio a la crisis hídrica de la provincia, pero también advierte sobre la necesidad urgente de tomar medidas preventivas frente a posibles crecidas en los departamentos alejados.
¿Qué proyecciones manejan en las cuencas sanjuaninas para este año a raíz del fenómeno del Niño?
Para entenderlo brevemente, este fenómeno se produce por una temperatura elevada (de tres o cuatro grados más) en el Océano Pacífico, lo cual altera la circulación de agua y nubes. Para nuestra cordillera de los Andes, este calentamiento causa mayor evaporación; esas nubes chocan contra la montaña y generan nevadas. Las mediciones ya nos indican que tenemos entre tres y cuatro veces más de la nieve habitual, lo que se traducirá en tres o cuatro veces más de caudal de agua. Ahí es donde deben aparecer las ocupaciones: hay que revisar el sistema hídrico sanjuanino, los desagües, las defensas y los diques. Veníamos de una crisis hídrica tan larga que mucha gente se confió, e incluso se construyeron emprendimientos sobre los lechos secos de los ríos.
¿Ya estamos inmersos de lleno en lo que llaman el «Súper Niño» 2026?
Sí, estamos sumergidos en este fenómeno desde mayo y junio. Lo notamos mucho más porque el impacto en la cordillera ha sido mayor. Arrancamos en la zona cuyana, sobre todo en San Juan y Mendoza, con muchas precipitaciones níveas. Todo responde a lo mismo: el aumento de la evaporación oceánica que precipita en el continente.
¿Estos efectos serán más fuertes ahora en los meses de octubre y noviembre?
Lo que va a suceder es que vamos a mutar: pasaremos de las nevadas a las lluvias. Esperemos que ya no nieve más porque nos alejamos de la época natural. Esa evaporación del Pacífico, sumada a la evaporación de la propia cordillera, hará que precipite más agua en toda la provincia. Se estima que este efecto de alteraciones se extienda por lo menos hasta febrero de 2027. Por eso hay que poner todo el énfasis en la tarea preventiva con el tema de las crecientes, que es nuestro mayor riesgo.
Con este nivel de deshielo, ¿Se logrará paliar la crisis hídrica que atraviesa San Juan?
Si logramos llenar los tres diques (Punta Negra, Ullum y Los Caracoles), nos aseguramos nueve años de agua para el valle. Es decir, si sabemos aprovechar esta excepción de la naturaleza, estas reservas nos van a permitir sobrevivir con cierta comodidad durante varios años, asegurando el sistema de riego y de agua potable de la provincia. Además, hacia el verano notaremos el resurgimiento de nacientes y el aumento de las napas freáticas; zonas bajas donde no había agua volverán a tenerla. El agua siempre tiende a volver a su lugar.
¿Qué es lo que más preocupa en los departamentos cordilleranos como Calingasta e Iglesia?
El principal problema es que el deshielo puede generar crecientes inesperadas. De repente, una tarde puede bajar una creciente de la nada porque se derritió hielo de un cerro entero o porque cedió una laguna natural. El gobierno provincial ya ha decidido hacer sobrevuelos en helicóptero en las cordilleras de Iglesia y Calingasta para chequear estas lagunas naturales, adelantarse a su formación y plantear soluciones antes de que produzcan efectos repentinos en las partes bajas. Todo dependerá de la temperatura ambiente, del sol y de si hay viento Zonda.
Mencionó el viento Zonda, ¿Debemos prepararnos para más episodios de este tipo?
En principio, el viento Zonda debería ir dejando la región a medida que se termina el invierno y cesan los temporales en la cordillera, ya que estos son los que traccionan al viento. Una vez que disminuyan los temporales cordilleranos, es muy probable que dejemos de percibir el Zonda con velocidades tan altas como las del último mes.
Ante esta temporada estival inestable, ¿Cuál es el mensaje para la prevención ciudadana?
A nivel macro, hay que limpiar los cauces de agua y las defensas. A nivel doméstico, le pedimos a los vecinos que revisen sus techos y desagües, y que vuelvan a limpiar las cunetas en el frente de sus casas, algo que en el Gran San Juan se había perdido por la falta de agua. También, como en nuestros departamentos es habitual que se corte la luz con las tormentas, es fundamental tener linternas, pilas y velas.
Es un llamado al sentido común y a la prudencia…
Exactamente. Hoy los sistemas meteorológicos tienen un alto grado de confiabilidad. Si informamos que en la noche va a llover en la ruta San Juan-Calingasta y puede haber crecientes, el llamado es a que la gente no viaje. Hay que planificar los movimientos para evitar desgracias. Desde nuestro lugar, aportamos pronósticos detallados zona por zona en www.modosanjuan.com.ar para que la comunidad pueda tomar los recaudos necesarios. No se trata de alarmarse, sino de prepararse.









