Calingasta y su gente: «Moralito», el maestro de generaciones

Más de tres décadas al servicio de sus alumnos. Su historia, como sus logros y tragedias marcaron a un hombre que despierta el respeto de propios y ajenos.

Viernes, 17 horas. Tarde de invierno en agosto que parece primavera y luego de semanas sin coincidir por algunos imponderables, Eduardo Morales gustosamente accedió a una charla íntima con Diario Revolución Calingasta. Una inminencia en la docencia local, padre de Carolina, Gerardo y Paola cuenta a sus 74 años su peregrinaje por los caminos de la vida.

El 2 de abril de 1982, las tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas e inició así, un conflicto bélico que dejó 650 soldados muertos en combate y posteriormente decenas de combatientes fallecieron por las secuelas psicológicas que les propinó la guerra. Fue a pocos días del comienzo de la Guerra de Malvinas que, Eduardo Isaac «Moralito» Morales se transforma en Licenciado en Geología.

¿Qué lo llevó a estudiar Geología?

A mi siempre me gustó la arquitectura incluso comencé a estudiarla pero las condiciones ecónomicas no eran las mejores y tuve que dejar. Luego hubo un grupo de amigos aventureros que les gustaba la geología y me invitaron a sumarme a estudiar esa carrera en la antigua Universidad Nacional de Cuyo, en esa época entré en el 73′ y terminé de aprobar todas las materias en el 78′ pero me faltaba la tesis para recibirme de Licenciado. Entonces fue mi mujer María Rosa que me incentivó a terminar el trabajo final. En el lapso del 78′ al 82′ ya dictaba clases por las materias aprobadas que tenía. Dicte clases en Capital y Rawson.

¿Luego de recibirse cuál fue su primer trabajo?

Solicitaban gente para trabajar en Bajo La Alumbrera, Catamarca, y allí fui a parar con una paga que era en Pesos Ley – así se llamó a la moneda vigente en la Argentina en el período 1970/1983 – estuve todo el resto del 82′ trabajando en aquella provincia como contratado y pegué la vuelta a San Juan, en ese momento yo estaba inscripto en el Ministerio de Educación por si surgía un cargo para dar clases.

¿Osea que, de Catamarca llegó a San Juan y de ahí a Calingasta?

Así es, por qué a comienzos del año 1983 surgió una suplencia en la Escuela Técnica Gral. Manuel Savio y resulta que en el principio trabajaba de jueves a sábado, en aquel momento las escuelas técnicas daban clases hasta los sábados y me di cuenta que mi sueldo era mucho mejor en Calingasta que la Ciudad de San Juan y todo cerró para quedarme en Calingasta aunque mi señora no quería saber nada con que me viniera (entre risas), recién ella se decidió a venir en el 88′ a trabajar como docente también.

«Yo nací en el departamento San Martín, pero yo soy calingastino este es mi lugar por la tranquilidad, por su gente. Para mi Calingasta es el paraíso»

Eduardo morales

Docente jubilado, padre y abuelo.

En un momento de la extensa charla, «Moralito» ahondó acerca del significado de ser docente diciendo que «no es fácil enseñar por qué si las cosas se toman con obligación es díficil se tiene que tener pasión para educar, en lo personal dios me llevó a esto, en muchas ocasiones la gente no está en el lugar que debería estar y yo fui y soy un afortunado de haber enseñado a tantos alumnos».

Si hablamos de colegas de trabajo que le traen buenos recuerdos, ¿quién se le viene a la cabeza?

Nunca tuve preferencias, por suerte toda mi carrera me lleve bien con todos imagino que los demás también. Si uno hace las cosas de forma correcta y como corresponde no debe haber problemas con nadie. Tengo buenos recuerdos de Roberto Díaz y Carlos Moya por ejemplo.

¿Usted fue un docente full time, las 24 horas del día, no?

Se podría decir que si, yo nunca fui ambicioso ni materialista (visiblemente emocionado), el solo hecho de vivir bien ¿para que más? yo tenía mi casa y familia, fuera de las horas escolares ayude a muchísimos alumnos a preparar materias en mi casa y jamás pedí algo a cambio, lo mío fue amor a la enseñanza, solo eso.

En la década del 70′ usted era estudiante, ¿participó de algún movimiento estudiantil relacionado a la política?

Participé y fui miembro de la JP – Juventud Peronista – en base a eso estuve preso junto a un grupo de compañeros, recuerdo que al ingresar a la comisaría los reclusos cantaban la marcha peronista. Uno cuándo es joven sueña con cambiar el mundo, me da la impresión ahora ya grande que los jóvenes son usados.

Lamentablemente el año 2006 fue fatídico para el nacido en San Martín pero adoptado por Calingasta ya que sufrió la pérdida de su esposa justo el 16 de Julio – para Moralito se la llevó al cielo la Virgen del Carmen – luego la de su pequeña nieta en un accidente de tránsito y para fines de ese año la su madre Dina, eso repercutió de mala manera en la vida y cotidianeidad del entrevistado y su refugio fue la religión.

¿Cómo fue el proceso para salir de ese pésimo momento ante la partida de su esposa, nieta y madre?

Desde aquel momento que pertenezco a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es una iglesia activa y que ayuda a interpretar el evangelio, yo nunca antes me había aferrado a alguna religión. Perder a mi esposa, nieta y madre era algo que no podía dominar no lo soportaba. Fue ahí que conocí la iglesia y sin ella no hubiera podido salir adelante. La iglesia me cambió la vida.

¿Cuál fue el legado que le dejó a la Escuela Savio?

La forma en la que nos tenemos que comportar los unos con los otros, el cariño y amor a lo que uno hace.

Hay decenas de chicos que estudian en la actualidad para en algún momento ejercer la docencia, ¿qué mensaje les daría?

Yo les diría que el docente tiene que aceptar y adoptar la profesión como una forma de vida, sin pasión no es fácil llevar adelante la enseñanza. Uno como educador necesita conocer la persona más que el alumno, ese es el mensaje.

En el 2015, luego de 32 años pudo jubilarse, ¿cómo fue ese momento?

En aquel momento no tenía ya las mismas fuerzas que en los comienzos, sufrí un desgaste que fui sintiendo poco a poco. Luego de jubilarme me costó un poco la nueva vida fuera de la escuela pero estoy bien, estoy feliz.

“Hombre, pueblo, Nación, Estado: todo está en los humildes bancos de la escuela. Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización», escribía por 1868 el Maestro de América, Domingo Faustino Sarmiento, y desde Diario Revolución Calingasta hicimos un homenaje especial, a un educador sublime e intachable, Eduardo Isaac Morales pero cariñosamente conocido como «Moralito».

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