Elecciones de medio término en EEUU: abrumadora derrota de los republicanos de Donald Trump

El resultado, en el que los demócratas ganaron en varios bastiones republicanos, deja a Trump frente a una oposición con poder para bloquear leyes, impulsar investigaciones sobre su administración y frenar nombramientos judiciales y de altos cargos del Gobierno durante los dos años que le quedan de Gobierno.

Donald Trump, sufrió una derrota aplastante que lo dejó sin el control del Congreso. En el Senado los demócratas ya controlan 54 bancas (sobre la mayoría de 51) y en la Cámara de Representantes ya tienen 228 bancas (sobre las 218 que se necesitan para obtener el control). La derrota en las elecciones de medio término sella la suerte de los dos años que le quedan al Gobierno de Trump y tendrá repercusiones internas e internacionales.

El resultado, en el que los demócratas ganaron en varios bastiones republicanos, deja a Trump frente a una oposición con poder para bloquear leyes, impulsar investigaciones sobre su administración y frenar nombramientos judiciales y de altos cargos del Gobierno durante los dos años que le quedan de Gobierno.

En las horas previas, y ante un escenario que ya parecía irreversible, Trump buscó evitar quedar como el padre de la derrota de esta noche diciendo en su red social que él no estaba en las boletas, aunque es claro que estas elecciones de medio término eran un referéndum sobre su gestión.

«No me presenté a las elecciones y, de haberlo hecho, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría! Gracias por su atención a este asunto. Presidente DONALD J. TRUMP», escribió en su red Truth Social.

A pesar de que en los días previos había coqueteado con la idea de impugnar la elección o declarar fraude, y también de gobernar por decreto y convertirse en «Mister Veto» para frenar lo que sea votado en el Congreso, la derrota fue tan aplastante y sin dejar lugar a dudas que en la misma noche del martes Trump habló con el New York Times reconociendo el resultado y señalando que lo respetaría y que trabajaría junto a los demócratas, que seguían cosechando victorias inesperadas.

Pérdidas en bastiones republicanos clave

El Partido Republicano sufrió perdidas en bastiones clave. El más resonante fue la doble derrota en Texas. Allí la demócrata Gina Hinojosa le arrebató la gobernación del Estado a los republicanos. La legisladora demócrata del Valle del Río Grande, se convirtió en la primera gobernadora hispana de Texas, un estado donde los latinos constituyen la mayor parte de la población. Por su parte el demócrata James Talarico se hizo con la banca del Senado derrotando a su oponente republicano en una de las cunas de los conservadores.

En Maine, el demócrata Troy Jackson derrotó a la veterana senadora republicana Susan Collins y le arrebató a los conservadores el séptimo escaño en la Cámara alta. Antes había ocurrido lo mismo en Iowa y Kansas, lo que le aseguró la mayoría a los demócratas en el Senado, y en las hora previas misma suerte habían corrido Carolina del Sur, Carolina del Norte y Ohio. En Kansas, Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata elegido senador por este estado tradicionalmente conservador desde 1932. En Iowa, los demócratas no veian un resultado así desde 2008.

El partido demócrata también consiguió retener escaños importantes, entre ellos el de Jon Ossoff en Georgia y uno que estaba vacante en Nuevo Hampshire, y sobre todo el del candidato Abdul-Al Sayed, que era apoyado por el ala izquierda del partido democrata y que fue difamado por Trump y acusado de terrorista, que se terminó convirtiendo en el primer senador musulman por el Estado de Michigan.

En la Cámara de Representantes, por su parte, los demócratas ampliaron su presencia en Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey. Entre los distritos que cambiaron de manos hubo varios que Trump había ganado con comodidad en las elecciones presidenciales de 2024.

En Indiana, por ejemplo, el demócrata JD Ford derrotó a la congresista republicana Victoria Spartz y conquistó un distrito en el que Trump había obtenido una ventaja de 17 puntos en las elecciones de dos años atrás.

Otra de las sorpresas de la noche fue el triunfo demócrata en Georgia, donde la exalcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, ganó la gobernación y se convirtió en la primera mujer negra elegida para ocupar ese cargo en la historia de Estados Unidos.

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