Argentina tendrá un rol estratégico en la producción de materia prima para que esto ocurra. San Juan podría ser protagonista con la puesta en marcha de sus proyectos de cobre de clase mundial.
Con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, una de las primeras interrogantes surgió sobre el futuro de la producción de vehículos eléctricos. En su discurso electoral, Trump dejó claras sus intenciones: eliminar los subsidios destinados a la producción de autos eléctricos y aplicar aranceles a las unidades importadas desde otros países, como China. Sin embargo, este panorama está lleno de matices, considerando que uno de sus aliados es Elon Musk, CEO de Tesla, líder en la fabricación de automóviles eléctricos.
El dilema surge entre las políticas proteccionistas de Trump, orientadas a reforzar la industria automotriz tradicional basada en combustibles fósiles, y el auge imparable de la electromovilidad, impulsado por los compromisos globales de sostenibilidad y la creciente competitividad tecnológica de países como China.
Un análisis técnico sobre la electromovilidad
El doctor Víctor Doña, docente de la Universidad Nacional de San Juan y especialista en energías no convencionales, ofreció un análisis detallado de esta encrucijada global. San Juan, explicó Doña, juega un papel clave en este escenario debido a sus recursos estratégicos, como el cobre y el litio, esenciales para la transición hacia energías renovables y la producción de vehículos eléctricos. Proyectos mineros de cobre clase mundial como Josemaría, Los Azules, El Pachón y Altar consolidan a la provincia como un actor relevante en este sector. Lo que pone a la provincia como uno de los focos para el desarrollo futuro y la demanda de este material que es considerado estratégico.
«El auto eléctrico está incrementando muy rápidamente su venta a nivel mundial, y China se ha convertido en un desafío significativo para Europa y Estados Unidos», afirmó Doña. Según el especialista, la fabricación de autos eléctricos está dominada por China, que concentra entre el 55% y 60% de la producción global. En 2023, de los 14,5 millones de unidades vendidas, aproximadamente 8,5 millones fueron fabricadas en China.

China: el gigante de la electromovilidad
China ha adoptado un enfoque integral para liderar la industria de vehículos eléctricos. Según Doña, el país ha construido más de 25 fábricas especializadas en la última década, la mayoría con tecnología de punta. Este esfuerzo responde tanto a la necesidad de reducir la contaminación en sus ciudades como al compromiso de alcanzar la neutralidad de carbono entre 2050 y 2060.
El éxito de China radica en su capacidad para integrar la producción de baterías de litio, energías renovables y vehículos eléctricos en una estrategia coordinada. Actualmente, el país posee las mayores capacidades mundiales en energía solar, eólica e hidráulica. «Aunque aún dependen de plantas de carbón, están acelerando la transición hacia fuentes más limpias y, al mismo tiempo, lideran la fabricación de baterías, necesarias para la movilidad eléctrica», destacó Doña a El Zonda.
Argentina: una oportunidad en el triángulo del litio
Argentina, junto con Bolivia y Chile, forma parte del «triángulo del litio», donde se concentra el 65% de las reservas globales de este mineral clave. Doña enfatizó la importancia de agregar valor a estos recursos: «En lugar de exportar litio en bruto, deberíamos enfocarnos en desarrollar una industria local de baterías para abastecer a América Latina y generar un impacto industrial más amplio». En el caso de San Juan, desde el proyecto Los Azules se proponen hacer cátodos de cobre con el proyecto calingastino.
Este desarrollo, sin embargo, enfrenta desafíos logísticos. En países como Argentina, Chile y Brasil, es necesario construir una infraestructura de carga adecuada para los vehículos eléctricos, con estaciones de recarga cada 200 o 300 kilómetros. Según Doña, empresas como YPF ya están instalando cargadores en Buenos Aires, pero es crucial expandir esta red al interior del país. Hoy los sitios de recarga son considerados un cuello de botella por la industria a la hora de pensar en su expansión, en el territorio nacional. Lo mismo ocurre en el resto de los países de Latinoamérica donde las redes eléctricas no cubrirían la demanda de recarga de este tipo de vehículos en la medida que se popularicen.

EEUU y Europa: barreras arancelarias como respuesta
La expansión de los autos eléctricos chinos ha generado preocupaciones en Estados Unidos y Europa, donde los vehículos asiáticos son considerablemente más económicos. «Esto llevó a la imposición de barreras arancelarias para proteger sus industrias locales, ya que los autos chinos no solo son más baratos, sino que han alcanzado niveles de calidad que compiten directamente con las marcas líderes», explicó el especialista.
El propio Elon Musk ha expresado su preocupación por esta competencia. Tesla, aunque pionera en el sector, enfrenta el desafío de mantener su liderazgo frente al avance chino. A pesar de las tensiones, Musk sigue colaborando estrechamente con las políticas estadounidenses, incluidas las de Trump, para garantizar la protección de la industria automotriz local.
Un futuro incierto para Argentina
Desde una perspectiva geopolítica, Argentina enfrenta decisiones estratégicas cruciales. Si adopta una postura alineada exclusivamente con Estados Unidos, podría terminar adquiriendo vehículos eléctricos a precios más altos. Por otro lado, establecer alianzas con China podría ofrecer acceso a tecnologías más asequibles y una mayor competitividad en el mercado regional.
«El mundo está en una situación compleja. No podemos decidir ser de Boca o de River. Debemos trabajar con todas las partes y aprovechar nuestra posición estratégica en el triángulo del litio para desarrollar una industria propia que contribuya al crecimiento de América Latina», concluyó Doña.





