El congelamiento de la dieta, dispuesto en agosto, vence el 31 de diciembre.
El Senado podría enfrentarse en los próximos días a un nuevo escándalo vinculado a los fondos públicos, aunque esta vez no por un hecho de presunta corrupción como el de Edgardo Kueider sino porque las dietas de los legisladores podrían pasar de 4,5 millones a más de 9 millones de pesos.
Es porque en abril pasado, en una escandalosa acción, una mayoría considerable de senadores aprobó sin debate y mano alzada un proyecto que actualizó los percepciones salariales (módulos) y que empalmó la dieta a la paritaria de los trabajadores del Congreso. De ese modo, cada ajuste salarial en beneficio de ese grupo se replicaría en los senadores.
La movida, apoyada transversalmente por todos los bloques, salvo contadas excepciones, fue suspendida por el propio cuerpo en agosto –momento en el que se activó la cláusula de ajuste por parte de los sindicatos que operan en la órbita del Poder Legislativo–, bajo la resolución 27/24 y hasta el 31 de diciembre este año.
Por último, si bien la fecha límite oficial en la que vence la resolución es el 31 de diciembre, los senadores tendrán, al menos, unas dos semanas más en enero para reactivarla porque, de actualizarse la dieta, sería para cobrar a partir de febrero. Es decir, dispondrán de esos días hasta que las oficinas administrativas inicien la liquidación de los sueldos.


